EDUCADOS PARA MATAR

[8.12] Cuando vuestro Señor inspiró a los ángeles: "Yo estoy con vosotros. ¡Confirmad, pues, a los que creen! Infundiré el terror en los corazones de quienes no crean. ¡Cortadles del cuello, pegadles en todos los dedos!"

Estas palabras pertenecen a la Sura (Capítulo) 8, Aleya (Versículo) 12, del Corán.

Podría haber citado otras muchas, pero con una es suficiente, pues queda claro que cortar el cuello a quienes no son musulmanes, es algo aceptable para un musulmán.

Es más, se podría considerar que quien mata a un infiel, como somos considerados todos los que no somos musulmanes, está obedeciendo a ese falso "dios" en el que ellos creen.

La muerte del Padre Jacques Hamel, de 86 años, en la parroquia de Saint Étienne du Rouvray, de la Diócesis de Ruan, en Normandía, Francia, no puede ser considerada un hecho aislado, sino parte de toda la conspiración islámica para apoderarse de Europa, imponiendo su ley.

Esta conspiración comenzó hace ya algunos años, pero se ha fortalecido cuando, aprovechándose de la confusión de los europeos, que sin ser musulmanes tampoco se están considerando cristianos, ya que han abandonado la fe en grandes proporciones, abrieron sus puertas para una invasión masiva, pensando que así agradarían a los países con los que quieren mantener una alianza estratégica.

Ese grave error en el que ha caído Europa hará muy difícil lograr que los valores de la civilización se mantengan, por cuanto los "invasores" han demostrado claramente sus intenciones de que llegaron para quedarse, y no como simples emigrantes que agradecen la acogida y respetan las leyes de las naciones que les han aceptado.

No pasa día sin que haya que lamentar ataques, extorsiones, asesinatos y otros delitos que son parte de todo un programa bien preparado.

¿Por qué los "emigrantes" no se dirigieron a los varios países musulmanes que podrían ofrecerles una buena acogida?

Porque la intención no era "emigrar" sino invadir. Ir a los países musulmanes no era lo conveniente. Esos países no abrieron sus puertas, con alguna excepción, porque el plan del Islam es ocupar el mundo, tal y como lo señala claramente el Corán.

Y, por supuesto, matar a los no musulmanes, si no están dispuestos a convertirse, es algo que el Corán aprueba y hasta señala como un deber. El "dios" Allah, que es un disfraz que usa Satanás, no ama a los infieles, sino que tiene para ellos un lugar en la gehenna del fuego eterno.

Pero para los asesinos que matan en su nombre, les tiene reservado un "paraíso", donde gozarán eternamente de toda clase de placeres sensuales. Esa es la razón por la que no temen morir. Les han lavado el cerebro para que crean que si mueren como "mártires", después de haber asesinado, tendrán asegurado un lugar en ese burdel de Satán.

Es hora de abrir los ojos y las mentes, y no seguir pensando, erróneamente, que el Islam es una "religión" de paz y amor. El Islam dejará pequeños a todos los regímenes dictatoriales que han existido en el mundo, incluyendo al comunismo.

Si mis lectores tienen alguna duda de ello, lean el Corán y se darán cuenta de la amenaza que pesa sobre nosotros.

En vez de lamentarnos, volvamos nuestros corazones al verdadero Dios. Lo que está pasando en el mundo se debe, sobre todo, al lamentable abandono de la fe de muchos cristianos. Solo el Señor podrá librarnos del yugo satánico del Islam.

Arnaldo Bazán

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