LOS ENEMIGOS DEL PAPA

Arnaldo Bazán

Dicen que con algunos amigos uno no necesita enemigos. Y eso está pasando en estos momentos con el Papa.

Cuando uno ve a cardenales tronando contra el sucesor de Pedro, y obispos que muestran su total desacuerdo, y grupos que hasta "exigen" del Papa, así, con todas sus letras, que deje sin efecto la Exhortación Apostólica "Amoris Laetitia", ("La Alegría del Amor") nos encontramos con un reino dividido.

Leemos en el Evangelio: "Todo reino dividido contra sí mismo queda asolado, y toda ciudad o casa dividida contra sí misma no podrá subsistir" (Mateo 12,26).

Hoy muchos de los enemigos de la Iglesia estarán frotándose las manos, al ver cómo se va formando una división entre nosotros, por querer cada grupo interpretar el Evangelio a su propia manera.

Los enemigos de Jesús no eran miembros de otras religiones, que las había, sino que los más aguerridos eran, precisamente, miembros del Sanedrín y sacerdotes que servían a Dios en el Templo.

¿Qué le criticaban a Jesús?

Que interpretara las palabras de la Biblia haciendo ver que la misericordia y la bondad de Dios estaban al servicio de la salvación de su pueblo elegido.

Si recorremos las páginas de los evangelios, encontraremos momentos en que Jesús es criticado, por los mismos motivos que hoy es criticado el Papa Francisco.

Algunos de esos tuvieron que ver con la sacralidad del Sábado, que fue instituido como día de descanso: "Y bendijo Dios el día séptimo y lo santificó; porque en él cesó Dios de toda la obra creadora que Dios había hecho" (Génesis 2,3).

Ese día fue bendecido y santificado para que todos los seres humanos descansaran de sus faenas diarias, pero, por la interpretación de los recalcitrantes, poco a poco se fue convirtiendo en un día en el que apenas se podía hacer nada, pues hasta había que contar los pasos que se podían caminar.

Jesús desconoció esas reglas, y realizó muchos de sus milagros precisamente ese día, lo que le valió grandes críticas de fariseos, saduceos y otros.

"Entonces le fue presentado un endemoniado ciego y mudo. Y le curó, de suerte que el mudo hablaba y veía. Y toda la gente atónita decía: "¿No será éste el Hijo de David?" Mas los fariseos, al oírlo, dijeron: "Este no expulsa los demonios más que por Beelzebul, Príncipe de los demonios" (Mateo 12,24).

Esta fue la ocasión, precisamente, en que Jesús señala lo del reino dividido. Y vemos la diferente reacción de los sencillos y los prepotentes.

¿Qué se le achaca al Papa? Tratar de facilitar a la gente que se acerquen al Señor, haciendo posible que sus vidas puedan enderezarse por los caminos que conducen a la salvación.

Pero para atacarlo, hasta exageran en lo que se refiere a las facilidades, y le acusan de cambiar completamente las reglas para que cada uno haga lo que le venga en ganas.

Y esto es una mentira absoluta. Lo que señalaron primero los Padres Sinodales, en dos Sínodos consecutivos, y luego recoge y da por bueno el Papa, es que se debe dar a todos la posibilidad de lograr una vida como miembros de la Iglesia, aunque tenga que ser dando pasos que los vayan acercando, para luego tomar decisiones más definitivas.

Hoy nuestro mundo está viviendo una etapa en que la cultura general, avalada en muchos casos por las leyes de los diversos países, es de total permisividad en cuanto a la sexualidad, el aborto, y otros muchos puntos que chocan con la misma Ley de Dios.

Por otro lado, innumerables hogares no están cumpliendo la tarea de formar a los hijos, ya que los mismos esposos no son un ejemplo claro de cristianismo para su prole.

Tenemos, además, los medios de comunicación, como el cine, la televisión, el Internet en todas sus formas, que ofrecen a los jóvenes toda clase de malos ejemplos, como ideales a seguir.

Nosotros mismos, obispos, sacerdotes, diáconos y personas comprometidas, somos también culpables por la facilidad que ofrecemos, al permitir que muchos se casen por la Iglesia sin haber demostrado tener una verdadera preparación para dar este paso.

Luego, cuando ya divorciados quieren buscar una solución, se les ha hecho muy difícil lograr una declaración de nulidad, por las muchas exigencias que hacían casi imposible lograrlo.

No dudo que en algunos lugares haya quienes se tomen la justicia por su mano y quieran aplicar, por su propia cuenta, el permitir que comulguen quienes todavía no están en condiciones de hacerlo.

Todo el que haya leído sin prejuicios "Amoris Laetitia", tiene que concluir que es un instrumento que permitirá a muchos acercarse a Dios y practicar la fe.

Si lo hacemos con ojos farisaicos, listos para condenar todo lo que nos parezca facilitar demasiado la práctica del Evangelio, deberíamos repasar las páginas del libro sagrado para descubrir las muchas críticas que Jesús recibió de sus intransigentes enemigos.

En estos momentos en que la Iglesia necesita más que nunca la unidad de sus miembros, para enfrentar la división del cristianismo, la realidad de un mundo que se aleja de Dios, y las amenazas del Islam, lo que menos necesitamos es que nos dividamos entre amigos y enemigos del Papa.

Es hora de orar al Espíritu Santo para que aclare nuestros pensamientos y corazones, y seamos capaces de entender lo que Dios quiere de todos nosotros.

Solo una Iglesia unida puede ser la Iglesia que fundó Jesús.

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