2a. Adviento, Martes

¿Qué les parece? Si un hombre tiene cien ovejas y se le descarría una de ellas, ¿no dejará en los montes las noventa y nueve, para ir en busca de la descarriada? Y si llega a encontrarla, les digo de verdad que tiene más alegría por ella que por las 99 no descarriadas. De la misma manera, no es voluntad de su Padre celestial que se pierda uno solo de estos pequeños (Mateo,18,12-14).

La figura del pastor es muy usada por Jesús ya que el pueblo hebreo fue, tradicionalmente, un pueblo de pastores.

Aunque con el tiempo muchos fueron cambiando de oficio, sobre todo cuando de la vida nómada, cambiando de sitio y viviendo en tiendas de campaña, se pasó a una más sedentaria, que les permitió dedicarse de lleno a la agricultura, no por ello descuidaron la ganadería, especialmente ovina.

No sería fácil conocer la cantidad de ovejas que había en Israel en tiempos de Jesús, pero es de suponer que contaban con un buen número, ya que, como sabemos, se necesitaban muchos miles sólo para la celebración de la Pascua.

Las ovejas eran también muy apreciadas por su lana. Cada año las trasquilaban, es decir, les quitaban todo el pelo, para con él fabricar piezas de lana, muy apreciadas para usar como abrigo.

Pero alimentar las ovejas no era fácil donde no había grandes extensiones de tierras de pasto, por lo que el pastor tenía que transhumar, es decir, llevar las ovejas de un sitio al otro de modo que pudieran comer sin que costase demasiado.

No sabemos tampoco el número de pastores que habría en Israel, pero era un oficio poco apreciado, que sólo ejercían los más pobres. Por otro lado no resultaba fácil pasar muchas noches al descampado o viviendo en una tienda de campaña, siempre al lado de las ovejas.

Era tal la proximidad que los pastores solían encarinarse con sus ovejas, les ponían un nombre y las defendían de los ataques de los lobos y otras fieras.

Si alguna se les descarrriaba trataban de encontrarla por todos los medios al alcance, mientras dejaban las otras en lugar seguro. Y. ¡qué alegría cuando las encontraban!

Jesús traslada esto a su propia persona. El se presenta como el buen pastor. La oveja descarriada es el pecador que prefiere apartarse del pastor porque piensa que se encontrará mejor lejos de él. Pero Jesús ha recibido la encomienda del Padre de no permitir que nos perdamos. El demostró estar dispuesto a cualquier cosa con tal de salvarnos. El dio su vida por esta causa.

Asi nos dice El: “Yo soy el buen pastor; y conozco mis ovejas y las mías me conocen a mí, como me conoce el Padre y yo conozco a mi Padre y doy mi vida por las ovejas” (Juan 10,14-15).


Volver a Adviento 2