LA INTENCIÓN MANIFIESTA:
DESTRUIR LA FIGURA DE JESÚS

No podemos saber hasta dónde conoció Mahoma de Jesús. Por ese entonces el Cristianismo había avanzado bastante en Oriente, aunque no tanto en la región donde él vivía.

De todos modos, Mahoma demuestra tener un conocimiento del Antiguo Testamento, el que usa con frecuencia para desvirtuar al verdadero Dios revelado a Abraham y a los profetas. De esto hablaremos en otro capítulo.

Pero si sabía mucho o poco de Jesús lo cierto es que trata, por todos los medios, de presentarlo como un simple profeta, inferior, desde luego, a sí mismo.

Lo que sí hace es citar hechos que aparecen en algunos de los llamados "evangelios apócrifos", que la Iglesia nunca aprobó porque aunque aparecían en los mismos datos verdaderos, también se agregaban otros fantásticos que nada tenían que ver con la Revelación transmitida a los apóstoles y luego éstos a sus discípulos.

El Corán está plagado de "aleyas" o versículos, donde se niega que Alláh, el falso dios que Mahoma elevó a la categoría del único y verdadero dios, tenga "asociados" y que tuviese "un hijo".

Veamos lo que el Corán dice de Jesús:

2-87. Dimos a Moisés la Escritura y mandamos enviados después de él. Dimos a Jesús, hijo de María, las pruebas claras y le fortalecimos con el Espíritu Santo. ¿Es que teníais que mostraros altivos siempre que venía a vosotros un enviado con algo que no deseabais? A unos les desmentisteis, a otros les disteis muerte.

Se supone que está hablando Alláh, de modo que ya, desde la segunda sura (capítulo), Mahoma hace de su falso dios el que dio a Moisés la Escritura. Y en ese mismo versículo menciona a Jesús, el hijo de María, y al Espíritu Santo, que para él no es lo que nosotros creemos, sino uno de sus muchos robos, pues ninguna otra religión habla de él.

Y ahí mismo empieza por acusar a judíos y cristianos de no hacer caso de lo que tanto Moisés, como los profetas, como Jesús, enseñaron, lo que le servirá para declararlos "infieles" y reos de muerte.

2-116. Dicen: «Alláh ha adoptado un hijo». ¡Gloria a Él! ¡No! Suyo es lo que está en los cielos y en la tierra. Todo Le obedece.

En esta aleya dice lo que luego repetirá frecuentemente, negando que Alláh haya adoptado un hijo. De esa manera niega que Jesus sea el "Hijo" de Dios.

4-156. ...por su incredulidad por haber proferido contra María una enorme calumnia,

4-157. y por haber dicho: «Hemos dado muerte al Ungido, Jesús, hijo de María, "el enviado de Alláh», siendo así que no le mataron ni le crucificaron, sino que les pareció así. Los que discrepan acerca de él, dudan. No tienen conocimiento de él, no siguen más que conjeturas. Pero, ciertamente no le mataron,

4-158. sino que Alláh lo elevó a Sí. Alláh es poderoso, sabio.

Como vemos, aunque quiere desmentir a los seguidores de Cristo, haciéndoles pasar por mentirosos, está negando una verdad fundamental del Cristianismo, que es que Jesús, con su muerte, ofreció al Padre el sacrificio que es salvación para todos los que creen.

Niega perversamente que lo mataran, aunque se muestra benévolo diciendo que fue elevado al cielo por el falso dios.

4-171. ¡Gente de la Escritura! ¡No exageréis en vuestra religión! ¡No digáis de Alláh sino la verdad: que el Ungido, Jesús, hijo de María, es solamente el enviado de Alláh y Su Palabra, que Él ha comunicado a María, y un espíritu que procede de Él! ¡Creed, pues, en Alláh y en Sus enviados! ¡No digáis "Tres"! ¡Basta ya, será mejor para vosotros! Alláh es sólo un Dios Uno. ¡Gloria a Él Tener un hijo...Suyo es lo que está en los cielos y en la tierra... ¡Alláh basta como protector!

4-172. El Ungido no tendrá a menos ser siervo de Alláh, ni tampoco los ángeles allegados. A todos aquéllos que tengan a menos servirle y hayan sido altivos les congregará hacia Sí.

Como vemos, la intención de Mahoma es presentar a los cristianos como los inventores de una falsa historia en la que Dios no es la Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo. Eso sería una exageración perversa. Jesús no es más que un "enviado". Alláh es el único dios.

Algo que no queda muy claro es el papel de María, ni tampoco el supuesto "espíritu" que allí aparece. Esto, en definitiva, no le importa al autor de la historia, pues lo importante para él es negar la divinidad de Jesús y su papel en la historia de la humanidad.

5-110. Cuando dijo Alláh: «¡Jesús, hijo de María!; Recuerda Mi gracia, que os dispensé a ti y a tu madre cuando te fortalecí con el Espíritu Santo y hablaste a la gente en la cuna y de adulto, y cuando le enseñé la Escritura, la Sabiduría, la Torá y el Evangelio. Y cuando creaste de arcilla a modo de pájaros con Mi permiso, soplaste en ellos y se convirtieron en pájaros con Mi permiso. Y curaste al ciego de nacimiento y al leproso con Mi permiso. Y cuando resucitaste a los muertos con Mi permiso. Y cuando alejé de ti a los Hijos de Israel cuando viniste a ellos con las pruebas claras y los que de ellos no creían dijeron: 'Esto no es sino manifiesta magia'.

5-111. Y cuando inspiré a los apóstoles: '¡Creed en Mí y en Mi enviado!' Dijeron: «¡Creemos! ¡Sé testigo de nuestra sumisión!'».

5-112. Cuando dijeron los apóstoles: «¡Jesús, hijo de María! ¿Puede tu Señor hacer que nos baje del cielo una mesa servida?». Dijo: «¡Temed a Alláh, si sois creyentes!».

5-113. Dijeron: «Queremos comer de ella. Así, nuestros corazones se tranquilizarán, sabremos que nos has hablado verdad y podremos ser testigos de ella».

5-114. Dijo Jesús, hijo de María: «¡Alláh, Señor nuestro! Haz que nos baje del cielo una mesa servida, que sea para nosotros, el primero como el último, motivo de regocijo y signo venido de Ti. ¡Provéenos del sustento necesario, Tú, Que eres el Mejor de los proveedores!».

5-115. Dijo Alláh: «Sí, voy a hacer que os baje. Pero, si uno de vosotros, después de eso, no cree, le castigaré como no he castigado a nadie en el mundo».

5-116. Y cuando dijo Alláh: «¡Jesús, hijo de María! ¡¿Eres tú quien ha dicho a los hombres: '¡Tomadnos a mí y a mi madre como a dioses, además de tomar a Alá!'?». Dijo: «¡Gloria a Ti! ¿Cómo voy a decir algo que no tengo por verdad? Si lo hubiera dicho, Tú lo habrías sabido. Tú sabes lo que hay en mí, pero yo no sé lo que hay en Ti. Tú eres Quien conoce a fondo las cosas ocultas.

5-117. No les he dicho más que lo que Tú me has ordenado: '¡Servid a Alláh, mi Señor y Señor vuestro!' Fui testigo de ellos mientras estuve entre ellos, pero, después de llamarme a Ti, fuiste Tú Quien les vigiló. Tú eres testigo de todo.

5-118. Si les castigas, son Tus siervos, Si les perdonas, Tú eres el Poderoso, el Sabio».

5-120. De Alláh es el dominio de los cielos y de la tierra y de lo que en ellos está. Es omnipotente.

Cualquiera que conozca el Evangelio puede darse cuenta de que esta sura 5 y estas aleyas no son mas que un lenguaje totalmente inventado para dejar por los suelos la figura de Jesús, tomando de evangelios apócrifos lo que le interesa, y aludiendo al poder de Jesús como si hablara con el falso Alláh y le pidiera perdón para aquellos de sus discípulos que lo han tomado por lo que no es.

Esto es realmente abominable, pero logra su cometido cuando los musulmanes, al creer que el Corán es la Palabra de Dios letra por letra, tienen que sentir odio por esos cristianos que siguen a un Jesús al que hacen decir cosas que no son sino inventos de los propios seguidores y no de Jesús.

Todo ese amasijo de mentiras, que nosotros podemos reconocer como tales, es lo único que conocen los musulmanes, pues les han hecho aprender las palabras del Corán de memoria, desde la niñez, y se lo creen sin sentir duda alguna.

¿Podemos dudar del odio que sienten por nosotros y sus ganas de eliminarnos? Somos merecedores de los castigos de Alláh.

[6.101] Creador de los cielos y de la tierra. ¿Cómo iba a tener un hijo si no tiene compañera, si lo ha creado todo y lo sabe todo?

En distintas suras y aleyas va dejando la idea de que lo que enseñan los cristianos sobre Jesús como Hijo de Dios es pura mentira, inventada por ellos.

[9.30] Los judíos dicen: «Uzayr es el hijo de Alláh». Y los cristianos dicen: «El Ungido es el hijo de Alláh». Eso es lo que dicen de palabra. Remedan lo que ya antes habían dicho los infieles. ¡Que Alláh les maldiga! ¡Cómo pueden ser tan desviados!

[9.31] Han tomado a sus doctores y a sus monjes, así como al Ungido, hijo de María, como señores, en lugar de tomar a Alláh cuando las órdenes que habían recibido no eran sino de servir a un Dios Uno. ¡No hay más dios que Él! ¡Gloria a Él! ¡Está por encima de lo que Le asocian!

[9.32] Quisieran apagar de un soplo la Luz de Alláh pero Alláh no desea sino que resplandezca, a despecho de los infieles. ¡Cómo pueden ser tan desviados!

Aquí se han mezclado mentiras de judíos y cristianos, pues en definitiva, para el Islam todos los que niegan la divinidad falsa de Alá son infieles que merecen castigo.

Fijémonos en la frase. ¡Que Alláh les maldiga!

[18.4] y para advertir a los que dicen que Alláh ha adoptado un hijo!

[18.5] Ni ellos ni sus predecesores tienen ningún conocimiento de eso. ¡Qué monstruosa palabra la que sale de sus bocas! No dicen sino mentira.

Por supuesto que los cristianos no diríamos que Alláh ha adoptado un hijo. Son ellos, siguiendo a Mahoma, quienes dicen que es monstruoso hablar de esa manera.

No olvidemos que cuando el Corán utiliza, y lo hace con suma frecuencia, textos falsificados de la Biblia, todo lo cambia, como si se tratara de que Alláh es el que es reconocido como dios.

Hasta Moisés, quien recibió directamente de Dios el nombre con el que el pueblo de Israel debía llamarlo, "Yo soy el que soy", traducido al hebreo por Yahveh (Exodo 3,14), lo vemos en el Corán hablando de Alá como si fuera el dios que lo ha enviado a salvar a su pueblo.

¡Que monstruosa mentira es la que podemos encontrar en un libro inventado para destruir el Cristianismo!

[19.29] Entonces ella se lo indicó. Dijeron: «¿Cómo vamos a hablar a uno que aún está en la cuna, a un niño?»

[19.30] Dijo él: «Soy el siervo de Alláh. Él me ha dado la Escritura y ha hecho de mí un profeta.

[19.31] Me ha bendecido dondequiera que me encuentre y me ha ordenado la azalá y el azaque mientras viva,

[19.32] y que sea piadoso con mi madre. No me ha hecho violento, desgraciado.

[19.33] La paz sobre mí el día que nací, el día que muera y el día que sea resucitado a la vida».

[19.34] Tal es Jesús hijo de María, para decir la Verdad, de la que ellos dudan.

[19.35] Es impropio de Alláh adoptar un hijo. ¡Gloria a Él! Cuando decide algo, le dice tan sólo: «¡Sé!» y se.

[19.36] Y: «Alláh es mi Señor y Señor vuestro. ¡Servidle, pues! Esto es una vía recta».

NOTA: Las palabras "azalá" y "azaque" se refieren a la oración y a la limosna, consideradas dos de los cinco pilares del Islam.

Tendríamos que haberle preguntado a Mahoma de dónde sacó esa escena en la que el niño Jesús, más bien un bebé, habla en su cuna y afirma que será un siervo fiel de Alláh.

Como vemos es un nuevo invento para reducir a Jesús a un mensajero del falso dios del que se vale Mahoma para imponer a sus seguidores una religión que ha de dominar a todas las otras, en especial el Cristianismo, que él veía como la más peligrosa para lograr sus objetivos.

No le importa mentir, y hasta inventarse cosas que no tienen asidero en ningún documento serio. Sabemos que él usó de pasajes de evangelios apócrifos, pero adaptándolos a sus propósitos, pues en ninguno de ellos se presenta a Jesús como seguidor de otro dios que no fuera su Padre, el Verdadero y Unico Dios, que nos fue revelado por el Hijo como Uno en Tres Personas, Dios Trinidad.

[19.88] Dicen: «El Compasivo ha adoptado un hijo».

[19.89] Habéis cometido algo horrible,

[19.90] que hace casi que los cielos se hiendan, que la tierra se abra, que las montañas caigan demolidas,

[19.91] por haber atribuido un hijo al Compasivo,

[19.92] siendo así que no le está bien al Compasivo adoptar un hijo.

[19.93] No hay nadie en los cielos ni en la tierra que no venga al Compasivo sino como siervo.

Como vemos, todo el interés de Mahoma, con toda su intención malévola, es hacer creer que Jesús no fue más que un simple siervo, enviado por Alláh a predicar la Escritura, digamos el Evangelio, como medio para ir preparando la llegada del real Enviado, Mahoma, que sería el que anunciaría la verdad del dios Alláh.

Fíjense en la forma grandilocuente de expresarse en las aleyas 89 y 90, para dar la impresión de que lo que han hecho los cristianos ha sido algo espantoso, al querer atribuir un hijo a su dios.

Esto no puede ser sino una obra de Satanás, que inspiró a Mahoma a convertir el Evangelio en una sarta de mentiras, en las que ni los mismos cristianos creían, pues habían distorsionado la palabra de Alláh para hacerlo aparecer nada menos que como el Hijo de Dios, algo que el mismo Jesús en modo alguno aprobaba.

Eso, desde luego, lo necesitaba Mahoma, que no había sido anunciado por nadie antes de su venida, para probar que los antecesores habían hecho mal su trabajo, al no advertir a los seguidores de Jesús que más adelante vendría el "Verdadero Enviado" de Alláh.

Por eso es tan importante que los cristianos sepamos el contenido del Corán, pues solo así podremos darnos cuenta de la malévola intención de su autor, quien tuvo el descaro de afirmar que todo lo que allí se dice fue "dictado", palabra por palabra, por el arcángel Gabriel, figura que también robó de los evangelios.

Fíjense lo que esto significa: que cada palabra del Corán fue dictada realmente por el propio dios, es decir, no por el verdadero Dios, sino por Alláh, que podríamos considerar la personificación del propio Satanás.

[23.50] Hicimos del hijo de María y de su madre un signo y les ofrecimos refugio en una colina tranquila y provista de agua viva.

[23.91] Alláh no ha adoptado un hijo, ni hay otro dios junto con Él. Si no, cada dios se habría atribuido lo que hubiera creado y unos habrían sido superiores a otros. ¡Gloria a Alláh, Que está por encima de lo que cuentan!

Se sigue insistiendo en lo mismo, como pensando que, a fuerza de repetir, lo escrito se volvería creíble.

33-7. Y cuando concertamos un pacto con los profetas, contigo, con Noé, con Abraham, con Moisés y con Jesús, hijo de María -pacto solemne,

33-8. para pedir cuenta de su sinceridad a los sinceros. Y para los infieles ha preparado un castigo doloroso.

No cabe duda de que Mahoma era inteligente y sagaz, pues se roba, descaradamente, todo lo que quiso de la Biblia en la que creemos judíos y cristianos, para terminar diciendo que los infieles somos nosotros, por lo que merecemos un castigo doloroso.

Los musulmanes, que por obligación tienen que aprenderse casi de memoria el Corán, cuando leen todas estas cosas, tienen que llegar a la conclusión de que judíos y cristianos somos gente mala que no merece vivir.

Eso fue la preparación para arrasar, como de suyo arrasaron por la fuerza de las armas, a pueblos que eran cristianos, en los que ahora casi solo viven musulmanes. No porque llegaran a convertir a los judíos y cristianos, aunque muchos quizás lo harían por miedo más que por convencimiento, sino porque mataban a los que no se convertían, o los hacían pagar un impuesto, convertidos en ciudadanos de segunda categoría allí donde habían vivido por generaciones.

39-4. Si Alá hubiera deseado adoptar un hijo, habría elegido entre lo que ha creado lo que hubiera querido. ¡Gloria a Él! Es Alláh, el Uno, el Invicto.

Es claro que Mahoma quiso insistir en que Jesús no era mas que un enviado de Alláh, aunque inferior a él, que sería el último y más importante Enviado del falso dios.

Usará hasta de los mismos sagrados de judíos y cristianos, algo que demuestra su mala intención, pero sin que pueda convencer sino solo a los ignorantes, pues un cristiano que de verdad conoce las Escrituras podría jamás encontrar el Corán superior a la Biblia.

Se ve claramente que Mahoma no tenía nada original que decir, por lo que se robó todo lo que pudo de nuestros libros sagrados, para con ellos tratar de destruir, si no la fe, sí las vidas de todos los que cayeran en sus manos o las de sus fanáticos seguidores.

41-13. Os ha prescrito en materia de religión lo que ya había ordenado a Noé, lo que Nosotros te hemos revelado y lo que ya habíamos ordenado a Abraham, a Moisés y a Jesús: «¡Que rindáis culto y que esto no os sirva de motivo de división!» A los asociadores les resulta difícil aquello a que tú les llamas. Alláh elige para Sí a quien Él quiere y dirige a Él a quien se arrepiente.

Nada nuevo. Todo es repetir una y otra vez lo mismo, para con ello convencer a los ignorantes, que no conocen la verdadera religión de los que adoramos al Verdadero y Unico Dios, el que de verdad se reveló a Abraham, a Moises y a los profetas, y nos envió a su Hijo para que todos pudiéramos ser en El sus hijos, guiados por el Espíritu Santo, el verdadero, y no el que menciona Mahoma algunas veces sin saber de quién se trata.

43-57. Y cuando el hijo de María es puesto como ejemplo, he aquí que tu pueblo se aparta de él.

43-58. Y dicen: ¿Son mejores nuestros dioses o él? Si te lo ponen, no es sino por afán de discutir. Son, en efecto, gente contenciosa.

43-59. El no es sino un siervo a quien hemos agraciado y a quien hemos puesto como ejemplo a los Hijos de Israel.

43-63. Cuando Jesús vino con las pruebas claras, dijo: «He venido a vosotros con la Sabiduría y para aclararos algo de aquello en que discrepáis. ¡Temed, pues, a Alláh y obedecedme!

43-64. Alláh es mi Señor y Señor vuestro. ¡Servidle, pues! ¡Esto es una vía recta!»

43-65. Pero los grupos discreparon unos de otros. ¡Ay de los impíos, por el castigo de un día doloroso...!

43-81. Di: «Si el Compasivo tuviera un hijo, yo sería el primero en servirle».

43-82. ¡Gloria al Señor de los cielos y de la tierra. Señor del Trono! ¡Está por encima de lo que Le atribuyen!

43-83. ¡Déjales que parloteen y jueguen hasta que les llegue el Día con que se les ha amenazado!

Después de rebajar a Jesús a la categoría de un simple siervo y profeta de Alláh, lo otro era desprestigiar a sus seguidores.

Son los cristianos los que han cambiado las verdaderas Escrituras y han hecho de Jesús lo que ni es ni puede ser. Además, aunque lo consideren el Hijo de Dios no creen en él ni ponen en práctica sus enseñanzas, que son, por supuesto, las de Alláh.

Habría que ser muy estúpidos para tragarnos toda esta sarta de disparates que podemos leer en la mayoría de los capítulos o suras del Corán. No negamos que hay algunos párrafos hermosos que hablan de cosas bellas y buenas. Pero en conjunto se trata de una obra destinada a engañar a los que no conocen el Cristianismo, de modo de lanzarlos a la conquista del mundo, aunque haya que eliminar a los que no acepten las condiciones de Mahoma.

61-6. Y cuando Jesús, hijo de María, dijo: «¡Hijos de Israel! Yo soy el que Alláh os ha enviado, en confirmación de la Torá anterior a mí, y como nuncio de un Enviado que vendrá después de mí, llamado Ahmad». Pero, cuando vino a ellos con las pruebas claras, dijeron: «¡Esto es manifiesta magia!»

61-14. ¡Creyentes! Sed los auxiliares de Alláh como cuando Jesús, hijo de María, dijo a los apóstoles: «¿Quiénes son mis auxiliares en la vía que lleva a Alláh?» Los apóstoles dijeron: «Nosotros somos los auxiliares de Alláh». De los hijos de Israel unos creyeron y otros no. Fortalecimos contra sus enemigos a los que creyeron y salieron vencedores.

Estas dos son las últimas aleyas o versículos en los que se menciona directamente a Jesús. En la última hasta los apóstoles se prestan al juego de ser los auxiliares de Alláh.

¿Creeria Mahoma que todas estas mentiras, en las que basa su religión, podrían convencer a un judío conocedor del Antiguo Testamento, o a un cristiano que además conoce el Nuevo Testamento?

Es probable que no, pues su intención no era convertir a judíos y cristianos, sino someterlos, por las buenas o por las malas.

La respuesta de una buena parte de los cristianos fue preferir la muerte, antes de renegar de su fe en Aquel que habia muerto para darles vida eterna, junto a El, en el Reino de su Padre.

Otros, quizás, se sometieron a pagar sus impuestos, o a convertirse aunque fuese en apariencias, por miedo al castigo. No todos son capaces de llegar al heroísmo.

Pero lo que podemos estar seguros es de que solo por la fuerza el Islam llegará a dominar, pues su doctrina es falsa de toda falsedad.

Y nosotros contamos con la fuerza del Señor. En definitiva sabemos que Jesús nos asegura que la victoria no está en la tierra. El nos ha prometido un lugar, pues en la Casa de su Padre hay para nosotros una morada eterna (ver Juan 14,2-4).