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EL VERDADERO NOMBRE DE DIOS

El verdadero nombre de Dios, en el Antiguo Testamento, era Yahveh, que se escribía con cuatro consonantes, pues en el hebreo no existen vocales.

Estas cuatro consonantes eran llamadas el TETRAGRAMATON, (YHWH), y se traduce como “Yo soy el que soy”.

Este nombre no fue un invento de los israelitas, sino que fue el propio Dios quien se lo dio a Moisés, cuando se le apareció junto al monte Horeb.

Dice la Escritura: Dijo Dios a Moisés: “Yo soy el que soy”. Y añadió: “Así dirás a los israelitas: "Yo soy" me ha enviado a ustedes. Siguió Dios diciendo a Moisés: “Así dirás a los israelitas: Yahvéh, el Dios de sus padres, el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob, me ha enviado a ustedes. Este es mi nombre para siempre, por él seré invocado de generación en generación” (Exodo 3, 14-15).

Hubo un tiempo en que pronunciar el nombre Yahvéh (YHWH) estuvo prohibido. Parece ser que a partir del siglo III a.C. se pasó a usar más el nombre Elohim, que significa “Dios”, para que apareciera ante los paganos de Grecia o Roma como el único y verdadero Dios de todo lo creado.

De ahí que, desde entonces, también se creyera que el nombre Yahveh no debía pronunciarse. Y cuando en el texto hebreo aparecía el tetragramaton (YHWH) se decía “Adonai” que significa “Mi Señor”.

Cuando el Antiguo Testamento fue traducido al griego, en el siglo III a.C., por setenta y dos sabios judíos reunidos en la ciudad de Alejandría, se tradujo “Adonai” por Kyrios, es decir, Señor.

Un grupo de estudiosos judíos llamados masoretas, trataron, entre los siglos VI y X d.C., de restaurar el texto original hebreo, y para indicar que cuando apareciera el “tetragramaton” debía decirse “Adonai”, pusieron entre las cuatro consonantes unos punticos (conocidos como puntos masoréticos), correspondientes a las vocales de “Adonai”. De ahí surgió el híbrido Jehová.

¿Por qué entonces muchos, durante largo tiempo, han usado el nombre de Jehová?

Pues fue por ese error que se cometió hace varios siglos. Y el nombre de Yahveh fue sustituido por el de Jehová, que todavía muchos usan hoy.

Pero en los dos últimos siglos, los expertos o exegetas, tanto católicos como protestantes, han vuelto al uso de Yahvéh, y así debía ser usado si se quiere hablar correctamente.

Claro que los errores cuestan trabajo ser corregidos. Por otro lado, y esto es muy importante señalarlo, en el Nuevo Testamento nunca aparece el término Yahvéh. Es decir, que ese nombre, como tal, nunca fue usado por los cristianos, a no ser al principio mismo, en que prácticamente todos eran judíos.

Por tanto, si bien podría admitirse, aunque impropiamente, el uso de Jehová en el Antiguo Testamento, sería un error colosal que los cristianos llamemos a Dios con el nombre de Yahvéh o Jehová que no aparece en ningún texto del Nuevo Testamento.

Arnaldo Bazán