¿POR QUÉ SE HA USADO LA PALABRA MISA PARA LA CELEBRACIÓN EUCARÍSTICA?

Como muchas veces ha ocurrido, aquí se tomó la parte por el todo, con lo que se popularizó un término que en nada correspondía a lo que se estaba realizando.

Después del Edicto de Milán, en 313, que dio la libertad al cristianismo para expresarse públicamente, aumentó considerablemente el número de personas que pedían el bautismo. Esto hizo que la Iglesia sometiera a los candidatos a una serie de pruebas antes de darles el sacramento. A estos candidatos se les llamó catecúmenos. Algunos pasaron años antes de recibir el bautismo.

Para darles la oportunidad de irse instruyendo en las verdades de la fe, se permitió a los catecúmenos participar de la primera parte de la celebración eucarística, es decir, la llamada “liturgia de la Palabra”, pero no se les permitía en la liturgia de la Eucaristía propiamente dicha. Por eso, al final de la primera parte se les despedía. Este momento se llamaba en latín "“Missa Cathecumenorum"” o “despedida de los catecúmenos”. Más tarde a la primera parte se le llamó, precisamente, “Misa de los catecumenos”, y a la segunda, “Misa de los fieles”. Con lo que la palabra Misa, es decir, “despedida”, se usó para toda la celebración.

Varios siglos de uso acuñaron la palabra, que todavía es usada, aunque hoy muchos prefieren el término Eucaristía o Celebración Eucarística.


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