LOS EQUIPOS DE LA JUNTA

El informe de técnicos de la Junta Central Electoral de que los equipos electrónicos adquiridos para ser utilizados en el pasado proceso están defectuosos al punto de resultar inservibles para ser utilizados en posteriores eventos, ha desatado una prematura tormenta que tiene más visos de política que de real propósito de esclarecer el caso. Vamos por partes.

En primer lugar hay que dejar bien claro que el uso de un sistema electrónico de conteo fue un acuerdo tomado a unanimidad por el pleno del organismo electoral, sin un solo voto disidente.

En segundo término, la adquisición de dichos equipos se llevó a cabo mediante un proceso de licitación, cuyos detalles, tanto desde el punto de vista técnico como económico, fueron ofrecidos en el curso de una rueda de prensa en la propia Junta, por la comisión de magistrados suplentes que la integraron, encabezada por el magistrado Luis Ramón Cordero, quien fungió de vocero. Posteriormente, una auditoría de la Cámara de Cuentas no encontró ninguna anomalía en la operación.

Ciertamente, una parte de los equipos no rindió el trabajo de conteo. Pero la certeza de que ofrecieron los resultados correctos las actas enviadas por la parte de los equipos que si operó de manera normal, fue avalada por Participación Ciudadana, a quien nadie se le ocurriría vetar de parcialidad a favor de la Junta con la que mantuvo varios y serios enfrentamientos. El organismo de la sociedad civil reconoció la casi total coincidencia entre dichos resultados y los arrojados por el conteo manual. Y si es así, ¿cómo es posible que la parte de los equipos que trabajó en forma eficiente sea declarada ahora inservible?

Ahora bien...¿en la evaluación llevada a cabo por los actuales técnicos de la Junta, participaron también los de la empresa suplidora, como era lógico suponer? En tal caso, ¿avalan dicho informe estableciendo que los mismos son totalmente inservibles e imposibles de utilizar en el futuro, o sea que no tienen posibilidades de reparación?

De ser así, la responsabilidad recae por entero en la compañía que los vendió a la Junta Central Electoral, por vía de licitación, y lo que corresponde en ley y buena lógica es reclamar a la misma el reembolso del dinero pagado hasta ahora, ya que se tiene entendido se le debe una parte del monto de la compra. Esa empresa sería la única responsable de la condición de los equipos.

En otro aspecto, no pasa de ser un acto de oportunismo sin base ni fundamento alguno, la pretensión de cuestionar los resultados del pasado proceso electoral tomando como argumento el hecho de que parte de los equipos electrónicos no hubiesen hecho su trabajo de la manera eficiente que se esperaba y que fuese necesario esperar por los resultados del conteo manual, que ya previamente había sido aprobado por la Junta.

La propia Participación Ciudadana que llevó a cabo un amplio proceso de verificación a boca de urna, reconoció públicamente que había casi total similitud en los resultados que obtuvo a boca de urna y los ofrecidos por la Junta para la elección presidencial.

Pretender continuar a estas alturas poniendo en duda los resultados de la elección presidencial, previamente establecidos por todas las principales encuestas con números muy coincidentes, es tan absurdo como improcedente, tal como advierte el actual presidente del organismo, doctor Julio César Castaños Guzmán. Es además, una pérdida de tiempo por parte de la oposición, que por el contrario, tiene abierto un amplio campo de crítica propositiva frente al gobierno, que es el que debe utilizar mediante una estrategia inteligente y bien diseñada, a fin de competir en las elecciones del 2020 para tratar de desplazar del gobierno al PLD que ya da muestras de agotamiento, o por lo menos, obtener una mucha mayor cuota de poder.

No hacerlo así y prepararse para el futuro en vez de mantenerse encallado en el pasado en un proceso que ya resulta historia; es tanto como seguir dando vueltas sin salirse de un mismo círculo vicioso.

TELEDEBATE. "teledebate@hotmail.com"

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