SOBRE HIERRO FRÍO

Insistir en el cumplimiento de la ley 311-14, que dispone la obligación de rendir cuenta de sus bienes a los funcionarios públicos al entrar y salir de la administración es casi como machacar en hierro frío.

La pieza legislativa, obra de los senadores Charlie Mariotti, de Monte Plata y Julio César Valentín, fue fruto de un laborioso y paciente trabajo de ambos. Aprobada una y otra vez en el Senado en cada legislatura, perimió más de media docena de veces en la Cámara de Diputados, donde al parecer, por extraños e ignorados motivos que siempre dan lugar a suspicacias, no hallaba acogida. Tuvieron que pasar varios años antes de que en esta instancia congresual le otorgaran su endoso y pudiera ser enviada al Poder Ejecutivo para su promulgación.

Cuando se puso en vigencia la ley, fuimos de los primeros en saludarla como un paso importante, aunque no único, para contribuir a la prevención de la corrupción y un ejercicio más transparente de las funciones públicas. Ya desde mucho antes, habíamos estado reclamando su aprobación durante el largo calvario de indiferencia por el que atravesó una y otra vez en la Cámara Baja.

Motivó también a optimismo el hecho de que tanto el Presidente Danilo Medina como la Vicepresidenta Margarita Cedeño y todos los miembros del gabinete dieran el ejemplo al hacer la correspondiente declaración de sus respectivas fortunas, las cuales fueron aireadas públicamente a través de la prensa.

Ha sido un esfuerzo inútil. De nada ha servido. Tampoco las reiteradas advertencias públicas de la Cámara de Cuentas reclamando el cumplimiento de la ley, ni la extensión del plazo establecida en la misma para facilitar su cumplimiento. Ni siquiera la advertencia del Ministro de la Presidencia Gustavo Montalvo de que comenzaría a aplicarse a los omisos, las sanciones fijadas en la ley, comenzando por la retención de sueldos.

A estas alturas, solo un escasa minoría ha honrado la ley mientras se fija en 4 mil 127 la cantidad de funcionarios impuestos a su cumplimiento que han hecho caso omiso de la misma. Es una forma amable de calificarlo. Más ajustado a la realidad valdría decir que hacen burla de la ley sin el menor temor a sufrir las sanciones que se establece para los incumplidores o quienes falsean los datos reales de patrimonio, en la seguridad de que eso no va a ocurrir nunca en este país donde la impunidad más que excepción, resulta la norma para quienes viven arropados por el poder político o económico.

Hoy, el Listín Diario editorializa sobre el tema. No es la primera vez que lo hace. Y también por nueva vez sugiere que la bendita y burlada ley sea tirada al zafacón de la basura. Es realmente lo que merece, sin que ello constituya en modo alguno restar mérito al tenaz esfuerzo que desplegaron los senadores Mariotti y Valentín para lograr su aprobación. Lamentablemente ese esfuerzo ha tropezado con un escollo al parecer insalvable. Es la falta de voluntad política para aplicarla. Y siendo así está condenada a ser objeto de permanente y descarada burla. Por lo que el zafacón de basura realmente parece ser su mejor y único destino.

TELEDEBATE. "teledebate@hotmail.com"

Volver al Blog de Mario Rivadulla