MATRIMONIO INFANTIL
Y UNIONES TEMPRANAS

Semana tras semana, el Listín Diario acoge en sus páginas de opinión un artículo de la Vicepresidenta de la República, doctora Margarita Cedeño enfocando temas de gran impacto social, a los que en muchos casos no se les presta la atención requerida. Luego esos mismos trabajos son circulados por vía de la Internet.

El más reciente trata sobre un problema de suma trascendencia al que, precisamente, le hemos estado dando seguimiento durante las pasadas semanas. Se trata del matrimonio infantil y las uniones tempranas. Por la importancia del mismo y los datos que aporta y señalamientos que contiene, le damos cabida en este espacio. Dice así.

"El matrimonio infantil y las uniones tempranas se han convertido en un serio escollo para el desarrollo integral de nuestro país. Casi 4 de cada 10 mujeres que hoy están entre los 20 y los 24 años, se casaron antes de los 18, y 2 de cada 10 lo hicieron antes de los 15.

Esta realidad junto a la de los embarazos en las adolescentes, está generando una fuerte presión sobre los indicadores de nuestro país y, más que nada, perpetuando el círculo de la pobreza en muchas familias dominicanas.

Evidentemente, las zonas más afectadas por este flagelo se concentran en las provincias con mayor pobreza del país. Montecristi, Independencia, Pedernales y Barahona son las que más alta tasa presentan, lo que coincide con las cifras relacionadas al embarazo precoz.

Con el matrimonio infantil, muchas veces se busca escapar de la pobreza o de la violencia en una familia, incluso de situaciones difíciles en la vida de las adolescentes. Muchas otras no es más que una manifestación de las carencias de una familia. En todos los casos, el matrimonio infantil ocasiona que las niñas no obtengan logros académicos, se sometan a un proceso de madurez a destiempo, que ocasiona serios daños psicológicos y emocionales y generan importantes problemas económicos.

Por ello, el matrimonio infantil ha pasado a ser un problema económico, social y de salud pública, que generará un costo de miles de millones de dólares para los países en desarrollo, de acuerdo a lo que ha expresado el Banco Mundial.

Según ese estudio, la erradicación del matrimonio infantil disminuiría las tasas de fecundidad en países en desarrollo, lo que resultaría en un menor crecimiento de la población y, por ende, un ahorro de alrededor de 500 mil millones de dólares para esos países. En el caso de la República Dominicana, este beneficio económico ha sido calculado en 4,100 millones de dólares.

De igual manera, poner fin al matrimonio infantil reduciría las tasas de mortalidad materno-infantil, aumentaría la participación de las mujeres y el nivel de ingresos en el mercado laboral, entre otros muchos beneficios.

Para el caso de la República Dominicana, el resultado de las investigaciones que hemos realizado desde el Gabinete Social con UNICEF afirma que acabar con el matrimonio infantil disminuiría la pobreza entre ese grupo de mujeres de un41 por ciento a un 29.7. La pobreza nacional disminuiría de un 30.5 a un 27.7.

Para ello, es necesario tomar importantes medidas tanto desde el ámbito público como desde el sector privado, especialmente en el sector educativo. De la misma manera, es esencial fomentar un marco jurídico y normativo favorable, tal como ha sido discutido en torno a las modificaciones del Código Civil dominicano que aún cursan en el Congreso Nacional.

En conclusión, el matrimonio infantil es un grave problema social, con repercusiones económicas y para la salud, que requieren de nuestra urgente atención. Los programas educativos deben aumentar la conciencia pública sobre las consecuencias de este problema y empoderar a las niñas con información oportuna, sobre todo lo que pierden al ser objeto de un matrimonio precoz".

Hasta aquí el artículo cuyo contenido obliga a urgente reflexión y la adopción de una política eficaz para enfrentar una situación de tan diversas, importantes y negativas implicaciones.

TELEDEBATE. "teledebate@hotmail.com"

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