MESA DE DIÁLOGO
Y COLABORACIÓN

Ha sido una decisión inteligente y un paso positivo el hecho de que el Ministro de Medio Ambiente y Recursos Naturales haya sostenido un encuentro con las más reconocidas agrupaciones ambientalistas del país.

El titular de la cartera estuvo acompañado con funcionarios y técnicos de alto nivel.

Es un acercamiento de suma importancia, que debe dar lugar a una mesa permanente de diálogo y colaboración. No han sido ajenos al desempeño oficial, ocasionales diferencias de criterio con el parecer de activistas y organizaciones que tienen como divisa la preservación de la calidad del medio ambiente.

Prueba reciente: las discrepancias surgidas en relación a las condiciones de conservación del Parque Jaragua, en la Sierra de Baoruco, donde mostraron significativas diferencias las versiones de la comisión gubernamental que visitó la zona y la de los ambientalistas locales denunciando áreas de desmonte para la siembra de frutos agrícolas, en especial del aguacate, que afectarían el equilibrio ecológico del parque y en particular la disponibilidad de agua que provee la capa nubosa.

Hoy por hoy, el tema de la preservación ambiental ha dejado de ser de exclusiva preocupación de técnicos, científicos y gobiernos para adquirir un carácter mucho mas amplio que involucra un firme compromiso ciudadano para la conservación de los vitales recursos naturales, en particular el agua.

El cambio climático es una realidad palpable. Se está registrando y lo estamos sintiendo. La evidencia es tan concluyente que ya no da margen a especulación. Pretender negarlo es tan inútil como tratar de tapar el sol con un dedo. Y para hacer frente a esa realidad inevitable, no queda más camino que prepararnos a tiempo, con tiempo y del modo mas adecuado para tratar de minimizar sus efectos.

En las estimaciones que se han hecho hasta ahora, República Dominicana figura entre los diez países más vulnerables al fenómeno. No es para tomarlo a broma. Seguramente en ese pronóstico influye el hecho inevitable de nuestra unidad insular con la devastada parte que ocupa el territorio vecino. Haití es una versión del "desierto antillano" de que hace más de cuatro décadas advirtió con suma agudeza el historiador Frank Moya Pons cuando desde ya alertaba sobre la necesidad de adoptar previsiones para garantizar la integridad natural de nuestro territorio. Es una realidad que no podemos ignorar y que influye en nuestro futuro ambiental.

Compromiso colectivo, donde las autoridades y la sociedad civil representada en este caso por las entidades ambientalistas, tendrán que trabajar muy de la mano y de común acuerdo en un bien elaborado y amplio programa de aprovechamiento sensato y razonable de los recursos que nos provee la Naturaleza en sintonía con su preservación y equilibrio ecológico.

De desear y esperar que este importante encuentro que comentamos sea preámbulo de una política de permanente colaboración en ese sentido que excluya tanto las posturas demagógicas, excluyentes y extremistas de un lado, como por el otro las presiones de los poderosos intereses espurios que a lo largo de los años han alimentado su desbordada codicia a costa de depredar nuestras inapreciables riquezas naturales.

TELEDEBATE. "teledebate@hotmail.com"

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