TEMAS PARA HOY

LA MUERTE DE BIN LADEN

ARNALDO BAZÁN

Osama bin Laden era representivo de una religión en la que, por tradición, la violencia ha tomado parte activa en su consolidación.

Fue el propio Mahoma el que comenzó esta tradición, imponiendo sus puntos de vista por medio de las armas. Al no poder convencer por la predicación, formó un ejército que logró la conquista de lo que hoy es el centro de la religión fundada por él. La Meca es al Islam lo que Roma sería para los católicos.

Con todo, estos últimos no conquistaron a Roma por la fuerza, sino que la heredaron, luego de la desaparición del otrora poderoso imperio romano. Ya para ese entonces, el obispo de la ciudad era un sucesor de Pedro, quien había sido su primer obispo y donde murió crucificado.

Toda religión que se considere la verdadera, tiene por definición que sentir el deseo de convencer a todos, y lograr que la humanidad entera forme parte de sus filas.

Hay religiones que nunca han aspirado a ello, como es el caso de la judia, que no contempla aumentar el número de sus fieles entre los que no forman parte de su identidad étnica. No es que rechacen a aquellos que, sin ser judíos, se quieran enrolar como prosélitos de su religión, pues ya esto era practicado desde antes de Cristo.

Puede decirse, por tanto, que sólo hay dos religiones que sienten la obligación de llegar a la completa universalidad, lo logren o no.

Y así tenemos el Cristianismo y el Islam.

Jesús mandó a sus seguidores, los cristianos, a llevar el mensaje de salvación a todos los rincones de la tierra. Predicar el Evangelio, palabra que significa “Buena Noticia”, es la misión de cada uno de los que creen en Jesús como Salvador y Redentor de la humanidad.

Mahoma, por su parte, unos cinco siglos después de Cristo, se sintió elegido para fundar una nueva religión, el Islam, palabra que significa “sometimiento” a Dios.

No es este el momento para comparar las figuras de Jesús y Mahoma. Pero no podemos desconocer la habilidad que tuvo este último para recalcar la idea de que si bien Jesús era un profeta, en modo alguno se le puede considerar Hijo de Dios, sino sólo un enviado incluso inferior en categoría al propio Mahoma,

Esto significa, en su forma de pensar, que el Islam es superior al Cristianismo y que, por tanto, todos los esfuerzos de los discípulos de Mahoma tienen que dirigirse a imponer su religión por todos los medios a su alcance.

Esto ha traído como consecuencia que se considere a los cristianos como “infieles” que deben ser convertidos o, de lo contrario, deberán desaparecer de la faz de la tierra.

Las conquistas que lograron los musulmanes por medio de las armas los llevó bien lejos de su lugar de origen, amenazando incluso imponerse en la propia Europa. España fue sometida por espacio de casi siete siglos, y sólo a base de una lucha feroz pudieron ser expulsados en tiempos de los reyes católicos Fernando e Isabel, poco tiempo antes de que Cristóbal Colón descubriera el Nuevo Mundo.

Osama Bin Laden es uno de los muchos fanáticos que han poblado este mundo con la idea de imponer el Islam por la fuerza.

No es un secreto para nadie que los musulmanes quieren reconquistar aquellos territorios que gobernaron en otros tiempos, como base para la conquista del mundo entero.

Si Europa es uno de sus puntos de mira más inmediatos, no vayamos a pensar que América, tanto del Norte como del Sur, estén fuera de sus planes.

Ya en Europa estamos viendo una extraña conquista pacífica, con una constante inmigración que amenaza con convertir dicho continente en tierra del Islam. Se ha dicho que en cosa de cincuenta años eso podría ser una realidad.

Por otro lado, incluso en aquellos lugares donde son minoría, tratan de imponer sus formas de vivir, implantando, de serles posible,sus propias leyes. Ya ha habido gobiernos que han reaccionado vigorosamente en contra de dichos planes.

Si bien la muerte de Bin Laden representa para los Estados Unidos la satisfacción de hacer desaparecer al autor de la terrible catástrofe que supuso el ataque artero del 11 de Septiembre del 2001, esto no significa en modo alguno el fin del peligro.

El Islam es una amenaza para el mundo entero, y bien es sabido que hay muchos “bin ladens” dispuestos a seguir atormentándonos con sus ataques terroristas y su decisiva consigna de someternos a su poderío.

No tenemos, pues, que bajar la guardia.

Y es que el Islam no es sólo una religión. Si así lo fuera, no tendríamos nada que temer en abrirle las puertas. Pero vemos que en aquellos lugares donde gobiernan, los cristianos son perseguidos, y resulta casi imposible predicar el Evangelio. Aquellos musulmanes que decidieran convertirse al cristianismo estarían prácticamente condenados a morir a manos de sus propios familiares.

Con una religión empeñada en doblegarnos no podemos vivir en paz. No es que debamos perseguir a los musulmanes como ellos nos persiguen a nosotros. Pero debemos tener el ojo bien abierto, pues donde parece que hay un pacífico practicante de la religión podríamos descubrir la sorpresa de un terrorista encubierto.

Bin Laden no es más que uno entre millones. Se hizo notorio por ser el cabecilla de un ataque mortífero en el pleno corazón del país más poderoso del mundo. Pero su muerte, si bien nos complace como una deuda por fin cobrada, no nos aleja del peligro. Otros seguirán sus huellas. Esta es una lucha en la que no sabemos cuándo podremos cantar victoria. ¡Que Dios nos proteja!

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