TEMAS PARA HOY

ACTUALIDAD DE LA DELINCUENCIA

ARNALDO BAZÁN


La delincuencia está aumentando cada día casi por todas partes. Eso pertenece a las desnudas estadísticas.

Tanto así que las cárceles se están quedando pequeñas, y se ha dado el caso de que se mande a la calle a condenados por graves delitos para dar espacio a nuevos reclusos.

El aumento de la delincuencia puede tener muchísimas causas, pero hay una que apunta inexorablemente hacia el vicio de las drogas.

La drogadicción ha traído consigo nuevas formas de transgredir las leyes. Desde los que dirigen el negocio y planean las estrategias para producir y distribuir los estupefacientes, hasta el último de los vendedores callejeros de los mismos, todos entran dentro de la categoría de delincuentes, pues todos están unidos en la misma conspiración para destruir los valores morales y espirituales de la misma sociedad y lo mejor de ella: la juventud. Si la cosa parara allí podríamos afirmar que se trata de una batalla entre dos bandos, fáciles de distinguir. Pero el problema es que el consumo de drogas abre una serie de nuevos delitos.

CIRCULO VICIOSO

Los drogadictos, ordinariamente, han de buscar otras fuentes de entrada que les permita mantener las exigencias de la adicción. Eso es lo que lleva a muchos a la delincuencia, al robo y hasta el crimen, pues se sienten presionados por sus inclinaciones aditivas, sin las que ya no pueden vivir, a menos que acepten pasar por un proceso de desintoxicación.

De todos modos estamos ante un círculo vicioso. O detenemos la drogadicción o la delincuencia seguirá su ascenso vertiginoso, lo que nos obligará a construir más cárceles, a aumentar los medios de defensa, a contratar más policías y a fabricar rejas y levantar muros de contención que protejan a la ciudadanía de los que se han convertido en sus enemigos. Por más compasión que podamos tener con los que son víctimas de distintos desórdenes de la personalidad, culpables o no, por los que han llegado a convertirse en delincuentes, hemos de tener mucha más con los que son las victimas de sus acechanzas.

ILEGALIDAD DE LAS DROGAS

Algunos piensan que el estricto uso de las drogas por parte de un individuo no debería ser considerado un delito legal, aunque sea un pecado moralmente hablando. Sin embargo, lo que hace posible la existencia de los grandes carteles y de los contrabandistas y distribuidores es, precisamente, el ansia consumista de los individuos privados.

No creo que haya duda alguna en cuanto al derecho que asiste a la sociedad para exigir de sus miembros que se abstengan de todo aquello que vaya en contra del Bien Común, aunque, a simple vista, aparezca como un problema privado para ser dilucidado por cada quien. Pero, por otro lado, tenemos que el uso de las drogas requiere dinero, pues es uno de los vicios más caros, quizás excedido únicamente por el juego de apuestas.

La gran mayoría de los consumidores de estupefacientes pertenece a la clase común de los ciudadanos, o sea, la de aquellos que viven de lo que ganan con su trabajo. No es posible, a la mayor parte de ellos, sostener el vicio solo con lo que devengan regularmente.

APOYO A LA LEY

Esto parece ser un problema muy de hoy, pues nos enfrentamos a un sistema legal realmente flojo, y una ciudadanía que no acaba de ponerse de acuerdo consigo misma sobre la manera de combatir la delincuencia.

Si un criminal ataca a una pobre víctima, cosa que está sucediendo todos los días, notamos inmediatamente una reacción favorable hacia la última, pero luego encontramos que si la policía, por alguna razón más o menos legitima, se excede un poco en sus trato con el agresor, se lanza sobre el agente una lluvia de denuestos, se exige que los policías sean castigados y hasta expulsados deshonrosamente del cuerpo, y así se contribuye a que los miembros de la institución encargada de preservar el orden se vea sin apoyo en su lucha contra el crimen y la delincuencia.

No debemos olvidar que si bien se han encontrado agentes corruptos, la mayoría son hombres y mujeres que salen a jugarse la vida cada día por nosotros, y lo menos que pueden tener es un apoyo decidido por parte de los ciudadanos, o de lo contrario seguiremos viendo a los delincuentes campear por sus respetos.

Arbazan34@gmail.com

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