TEMAS PARA HOY

QUE PODEMOS
ESPERAR DEL SÍNODO

ARNALDO BAZÁN

Comencemos por decir que un Sínodo es una reunión de Obispos, acompañados por algunos sacerdotes, diáconos y laicos como observadores. La palabra Sínodo viene del griego y significa "caminar juntos".

Hay Sínodos en los que participan Obispos que representan a toda la Iglesia, y otros que son solo de un país, región, o diócesis. En estos últimos la participación de sacerdotes, diáconos y laicos suele ser más numerosa y activa.

Los Sínodos generales los convoca el Papa, y en ellos se suele tocar un tema específico. Se trata de clarificar mejor los conceptos y tomar decisiones al respecto.

Este último Sínodo General, que agrupa a más de doscientos obispos provenientes de todas las partes del mundo, así como una treintena de sacerdotes y laicos, se considera "extraordinario" y se completará con el que estaba programado para el año que viene y se considera Ordinario, pues se convoca "ordinariamente" cada dos años.

Este que nos ocupa está estudiando el tema de la Familia en todos sus aspectos. Es un tema bien amplio, por lo que se necesitará continuarlo el proximo año, para luego llegar a las conclusiones que serán aprobadas y permitirán al Papa redactar un documento oficial con las normas que sean adecuadas.

Hasta no llegar a este último paso, todo lo que se habla en el Sínodo está sujeto a discusión, que es el objetivo del mismo.

Hace unos pocos días se dieron a conocer los temas tratados hasta ahora en el presente Sínodo, sin que se haya llegado a ninguna conclusión. Con todo, ya la prensa universal y otros medios han estado aireando sobre la posibilidad de que se cambien algunos dogmas o que la Iglesia permita lo que nunca antes ha hecho.

Esto demuestra que muchos, con intención o sin ella, tratan de influir en la opinión pública, haciendo ver lo que solo ha sido motivo de discusión, sin que por ningún momento se haya pensado en convertirlo en una nueva práctica contraria a lo debidamente establecido.

Desde el principio el Papa pidió a los integrantes que discutieran todo con entera libertad, pues tratándose de algo tan importante como la Familia, se requiere dejar bien claro lo que la Iglesia realmente aprueba o desaprueba, sin que los temas discutidos sean necesariamente el preámbulo de una reinterpretación de lo que la Iglesia ha enseñado hasta ahora.

Lo que se quiere dejar claro es que la Iglesia tiene que ser fiel, en primer lugar, a Dios, que nos ha hablado por medio de su Hijo. Son sus enseñanzas las que nos han de guiar en todo momento.

Jesús nunca tuvo miedo a decir la verdad ni trató de contentar a todos. Los que piensen de una manera contraria corren el riesgo de enfrentarse al Señor.

Con todo, El siempre demostró su misericordia para los pecadores, lo que es también obligación de la Iglesia. La Verdad tiene que ser proclamada, pero sin detrimento a que se entiendan las situaciones de cada quien, asegurando la comprensión, respeto y ayuda para todos los que, por las razones que sean, no se sienten capaces de aceptarla.

En lugar de adelantarnos a los acontecimientos, tratando de adivinar las posibles nuevas normas que saldrán de este Sínodo, debemos orar para que el Señor ilumine al Papa y a todos los participantes en el mismo, de modo que todo sea para su mayor gloria y el bien de todos los seres humanos.

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