TEMAS PARA HOY

¿SE ACERCA
EL FIN DEL MUNDO?

ARNALDO BAZÁN


Los desastres naturales que vienen ocurriendo desde hace algún tiempo con alguna frecuencia, pueden hacer creer a mucha gente que el mundo está llegando a su fin.

Para corroborarlo se utilizan cábalas, profecías y, sobre todo, los propios acontecimientos, como el reciente terremoto y tsunami ocurridos en Japón, con la consecuente crisis en varios de los reactores nucleares que producen la mayor parte de la energía eléctrica usada en dicha nación.

Para los que están queriendo convencernos de que la humanidad debe prepararse para el capítulo final, tales sucesos están hablando con un lenguaje claro.

Nadie podría dudar que esto es posible, pues los cristianos sabemos que el propio Jesús anunció que esto tendría que ocurrir, aunque en ningún momento dio pistas claras sobre el momento en que sucedería.

El problema es que desastres de esa naturaleza han ocurrido en todas las épocas de la Historia, y eso dio pie a que los que vivían entonces llegaran a la misma suposición que ahora algunos están sustentando.

Es sabido que algunos líderes religiosos, quizás con la idea de atraer seguidores, llegaron a “profetizar” que el mundo se acabaría en una fecha concreta, anunciada por ellos, para luego quedar en ridículo, pues ese día pasó sin que nada ocurriera.

Algo por el estilo parece estar pasando ahora, creando cierto pánico en personas crédulas.

Pero, ¿debemos dar crédito a esas supuestas “profecías”?

Yo diría que no, por la sencilla razón de que nadie puede apropiarse del conocimiento de una fecha segura, cuando el propio Jesús, en quien muchos de esos agoreros dicen creer, dijo claramente que ni El la sabía.

Si buscamos en los evangelios, que es donde aparecen los anuncios de Jesús sobre el fin del mundo, podríamos darnos cuenta de que no es sensato andar haciendo caso a los que, sin prueba alguna, pronostican una fecha para el más grande acontecimiento que el mundo podría experimentar.

Una de las dificultades mayores las da el hecho de que los evangelistas, cuando tocan este tema, mezclan el anuncio de la destrucción de Jerusalén y su Templo con lo que Jesús dijo sobre los “últimos tiempos”. Esto, quizás, porque existía la idea, en algunos círculos cristianos, de que la “Parusía” o “segunda venida de Cristo”, se produciría pronto.

Pero veamos lo que el propio Jesús dijo. En el capítulo 24 de Mateo se dice que después que Jesús había predicho la destrucción del Templo, los discípulos, sentados con El en el Monte de los Olivos, le preguntaron privadamente:

“Dinos cuándo sucederá eso, y cuál será la señal de tu venida y del fin del mundo” (vers.3).

Esta fue su respuesta:

”Miren que no los engañe nadie. Porque vendrán muchos usurpando mi nombre y diciendo: "Yo soy el Cristo", y engañarán a muchos. Oirán también hablar de guerras y rumores de guerras. ¡Cuidado, no se alarmen! Porque eso es necesario que suceda, pero no es todavía el fin. Pues se levantará nación contra nación y reino contra reino, y habrá en diversos lugares hambre y terremotos. Todo esto será el comienzo de los dolores de alumbramiento. Entonces los entregarán a la tortura y los matarán, y ustedes serán odiados de todas las naciones por causa de mi nombre. Muchos se escandalizarán entonces y se traicionarán y odiarán mutuamente. Surgirán muchos falsos profetas, que engañarán a muchos. Y al crecer cada vez más la iniquidad, la caridad de la mayoría se enfriará. Pero el que persevere hasta el fin, ése se salvará (24, 4-13).

De estas palabras del Señor podemos sacar en conclusión que, en las actuales circunstancias, se pueden haber producido algunas de las señales por El anunciadas, pero no todas.

Aquí y allá, a lo largo de la Historia, se han producido cosas parecidas, sin que se haya llegado al fin. De modo que no pienso que estemos realmente cerca del final.

Pero debemos notar que Jesús anuncia la aparición de falsos profetas, que tratarán de atraer la atención de la gente para su propio provecho, haciendo creer que hablan en nombre suyo. Y El lo afirma claramente: “Miren que nadie los engañe”.

Tenemos, pues, que ser cuidadosos en andar creyendo en falsos anuncios sobre el fin del mundo. No olvidemos que, en otro pasaje, Jesús afirma:

“Mas de aquel día y hora, nadie sabe nada, ni los ángeles en el cielo, ni el Hijo, sino sólo el Padre. Estén atentos y vigilen, porque ignoran cuándo será el momento” (Marcos 13,32-33).

Un cristiano que, en contra de estas palabras de Cristo, se atreva a afirmar que el mundo ha de acabarse en tal o cual fecha, estaría demostrando que es un falso profeta, de esos que el propio Jesús nos alerta para que no les hagamos caso.

De lo que sí podemos estar seguros es de que el día de nuestra muerte se habrá terminado este mundo para nosotros. De modo que siempre tenemos que estar preparados, pues como dice Jesús “el que persevere hasta el fin se salvará”, y esto vale también para el momento de nuestra muerte.

Que nadie nos engañe, pues. Sea para la hora de nuestra muerte como para el fin del mundo, si estamos con el Señor nada debemos temer. Ya el Espíritu Santo nos dará la fuerza para superar los momentos difíciles que se presenten, en los que tengamos que sufrir por el Reino de Dios.

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