TEMAS PARA HOY

LA MUERTE DE
MUAMAR GADAFI

ARNALDO BAZÁN


Los únicos que parecen lamentar la muerte de Muamar Gadafi, el dictador que por cuarenta y dos anos se mantuvo en el poder en Libia, son los otros dictadores.

Así Fidel y Raúl Castro, lo mismo que Chávez. Este último lo llama "hermano", lo que demuestra qué clase de gobernante es, pues en realidad todo lo tiene planeado para quedarse con el poder en Venezuela hasta que se muera.

No podemos aprobar moralmente que a un hombre que es cogido vivo se le mate sin más. Pero podemos entender las razones de quienes lo hicieron.

A Gadafi se le dieron todas las oportunidades para que se rindiera, pero en lugar de eso se empeñó en llevar la guerra hasta sus últimas consecuencias, contando con un grupo de leales que él pensó, equivocadamente, lo mantendría en el poder por muchos años más.

Alardeaba de contar con el amor de su pueblo, cuando en realidad ese pueblo ya le había dado las espaldas mucho tiempo atrás, y no se había rebelado antes por no contar con los medios para hacerlo.

Cuarenta y dos años de abusos, de asesinatos, de permitir que sus allegados se cubrieran de oro mientras muchos de sus compatriotas tenían que vivir en condiciones paupérrimas, son demasiado para que un pueblo ame a quien lo oprime.

Su pertinacia costé a su pueblo miles de muertos que bien se podían haber ahorrado. Quienes lo apresaron no quisieron permitirle que siguiera haciendo daño. Sólo muerto estarían seguros de que de verdad había terminado.

Los pueblos parecen soportar porque no les queda más remedio. En Cuba muchos tienen que vivir con una constante careta, fingiendo aprobación de un régimen que ha asesinado todas sus esperanzas.

Los tiranos se convencen a sí mismos de que el pueblo los ama, cuando en realidad nunca les ha importado el pueblo, sino sólo disfrutar del placer que les produce el poder.

Pero el ejemplo que nos han dado últimamente los pueblos de varios países dominados por tiranos, dispuestos a todo con tal de liberarse de ellos, logrará abrirse camino hasta destronar, por las buenas o las malas, a los que no quieren entender.

No hay tiranos buenos. Los pueblos no los necesitan. Sólo la libertad hace posible la paz y el bienestar de todos.

El mundo necesita gobiernos que ofrezcan a sus pueblos justicia y democracia. Y los pueblos lo conseguirán aunque haya que combatir a sangre y fuego.

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