Homilía del Arzobispo de Camagüey
Monseñor Willy Pino

Misa de clausura de la JNJ-CAMAGÜEY
(Santuario Diocesano de la Virgen de la Caridad,
Domingo 4 de agosto 2019)

Queridos hijos e hijas: Hemos querido terminar la JNJ-Camagüey visitando la casa de nuestra Madre del cielo: peregrinando hasta este sagrado lugar. Las palabras que la Virgen María dirigió a Dios por medio del ángel Gabriel, nos han acompañado estos días y las hemos cantado muchas veces: "He aquí la sierva del Señor, hágase en mí según tu palabra". Hoy terminamos nuestra JNJ-Camagüey con el deseo de ser mejores hijos, mejores hermanos, mejores amigos, mejores cristianos. La Virgen María, discípula y misionera, debe ser un modelo a seguir por todos, y especialmente por ustedes los jóvenes.

Queridos jóvenes: Nos encontramos en el Santuario Diocesano de la Virgen de la Caridad. ¡Cuántos cubanos vienen a rezarle a ella aquí o van al Santuario del Cobre, o la llevan consigo en una medalla o una estampa, o la tienen en sus casas! La Virgen de la Caridad es signo de unidad para nuestro pueblo. Ante su imagen rezamos los cubanos de cualquier raza, mujeres y hombres, jóvenes y viejos, orientales y occidentales, sanos y enfermos, obreros y profesionales, artistas y deportistas… ¿Qué cubano no ha dicho alguna vez en su vida: "Virgencita de la Caridad"? Ella es tan cubana como nuestra palma real, nuestro tocororo y nuestra flor de la mariposa.

Cuba, que ha sabido levantarse de épocas bien difíciles, necesita imitar a la Virgen y crecer en el amor. Hoy día escuchamos una frase que estamos acostumbrados a escuchar los cristianos: cambio de mentalidad. A eso fue lo que precisamente nos llamó Jesucristo en su predicación. Él no vino a "mejorar" al hombre. Uno puede mejorar su casa pintando la fachada, cogiéndole las goteras, etc., pero la casa sigue siendo la misma. Una mujer anciana puede maquillarse y lucir mucho más joven, pero ella sería la primera en reconocer que sigue siendo la misma anciana. Jesucristo vino a cambiar al hombre, a hacer un "hombre nuevo". Se trata, para seguir con el primero de los ejemplos, de construir una casa nueva, una Cuba nueva. Jesucristo vino a proponer un nuevo tipo de hombre y de mundo, un hombre que venza el egoísmo y se rija por valores universales, como los que nos enseñaban nuestros abuelos y padres al decirnos: "Nosotros somos pobres, pero honrados".

Son muchas las experiencias que ustedes han vivido en estos cortos días. Permítanme recordar algunas que viví personalmente o las escuché de otros.

¡Cuánta alegría desbordante en ustedes! ¡Cuánta fiesta sin necesidad de cerveza ni chistes de doble sentido! ¡Cuántos aplausos! ¡Cuántos cantos! ¡Cuánto baile! ¡Cuántos momentos de oración! ¡Cuánta gente ayudando! ¡Qué bien la comida! ¡Qué noche mariana la de ayer! ¡Cuántas familias hospedando a los peregrinos! ¡Cuánta organización! Damos gracias a Dios por todo ello y felicito especialmente a un sacerdote que supo conformar un equipo de jóvenes que lograron esta bella JNJ distribuyendo responsabilidades. Saben que me estoy refiriendo al P. Bladimir.

"Todos hemos adquirido una buena experiencia para la próxima JNJ del 2022 que se efectuará, por acuerdo de los Obispos cubanos (y ya lo voy a anunciar): ¡EN CAMAGÜEY!

"¡Cuántas experiencias de misericordia al visitar ustedes, durante la mañana de misión, las casas de personas desconocidas, pero muy necesitadas, y hasta recogiendo dinero entre ustedes para ayudarlas!

"¡Qué alegría sentí cuando un joven me confió que quería ser sacerdote y me preguntó si él debía hacerme primero una carta a mí! ¡Qué satisfacción que un sacerdote dijera que la JNJ "nos ha removido el corazón" y también la afirmación de una muchacha que dijo: "Ésta ha sido una JNJ de los jóvenes y preparada por los jóvenes"!

"¡Qué provechosa y entusiasta la Feria Vocacional y el Parque del Perdón! ¡Cuántos deseos ustedes han experimentado esa tarde de ser mejores, de enderezar la vida, de rectificar, de enamorarse de Jesucristo, de servir mejor a la Iglesia que está en Cuba!

"¡Qué extraordinaria unidad, cercanía y amor entre todos! ¡Juntos, en un solo grupo, estaban los laicos jóvenes, el obispo, las religiosas, los sacerdotes, los diáconos, los seminaristas y un buen grupo de servidores! ¡Qué linda es la Iglesia de Jesucristo, nuestra Iglesia!

"Por supuesto que ustedes y yo hubiésemos querido celebrar la Jornada, como estaba previsto, en Santiago de Cuba y poder visitar a la Virgen en su Santuario del Cobre. Pero muchas dificultades materiales y de transporte hicieron que los Obispos tomáramos la decisión de multiplicar la Jornada por 11, y hacerla en cada diócesis de Cuba. Y, al conocer la noticia, ustedes no se desanimaron. Y asumieron el reto de hacerla en Camagüey con sólo tres semanas de preparación. Y prepararon, punto a punto, esta JNJ camagüeyana que hoy terminamos. Y por eso ha quedado tan bien. Del mismo modo, hubiésemos querido realizar el Vía Crucis por las calles de nuestro Camagüey, y recuperar así una tradición, varias veces centenaria, de esta ciudad. Pero, lamentablemente, no se nos dio esta vez el permiso. Afortunadamente, ustedes volvieron a crecerse y donde se cerraba una puerta, ustedes abrieron una ventana. Y la iglesia de San Lázaro, la del Padre Valencia, el apóstol de los leprosos del Camagüey, acogió esa noche el Vía Crucis con lluvia y truenos incluidos. ¡Gracias, jóvenes, por también darnos ánimo y fuerza a los mayores! ¡Gracias por sus enseñanzas! ¡Gracias por su optimismo!

Queridos jóvenes:

"No podemos permitir que lo que hemos vivido en estos días pase como una estrella fugaz, un fuego artificial, algo que brilló y luego se apagó. No puede ser un "barniz" que no llegó a lo esencial. Prometan cambiar lo que haya que cambiar en sus vidas. Prometan empezar a ser distintos.

"Rezo para que ustedes sientan el deseo de salir de esta JNJ con el deseo de "comerse el mundo". Porque un joven sin ilusiones, ha envejecido pronto. Con las palabras de San Pablo a su joven discípulo Timoteo los exhorto: ¡Proclamen su fe en Jesucristo y en su Palabra! ¡No se avergüencen de dar la cara por Jesucristo! ¡Conquisten la vida eterna a la que ustedes han sido llamados! ¡Reaviven las cosas buenas que hay en ustedes! ¡Manténganse fuertes en la gracia! ¡Siéntanse obreros del Evangelio! ¡Perseveren en lo que han aprendido! ¡Insistan a tiempo y a destiempo! ¡Combatan el buen combate de la fe!

"¡Sean un modelo en el hablar y en el comportamiento! ¡No se acobarden cuando les pregunten si son cristianos o si van a la Iglesia! No olviden lo que Jesucristo dijo: "Felices ustedes cuando, por causa mía, los insulten, los persigan y les levanten toda clase de calumnias. Alégrense y muéstrense contentos porque la recompensa para ustedes será grande en el cielo".

"¡Enseñen al mayor número posible de cubanos la verdad de Jesucristo, la fuerza del amor, la verdadera felicidad, el perdón de las ofensas, el camino de la Iglesia! ¡Siempre que les sea posible, den de comer al hambriento, den de beber al sediento, vistan al desnudo, visiten a los presos y enfermos, hospeden al peregrino, defiendan a los marginados, despierten conciencias dormidas, enseñen a pensar con cabeza propia a los demás jóvenes, venzan el mal con el bien!

"¡Imiten a tantos laicos mayores de sus comunidades que, en aquellos años muy difíciles, cuando muchos de ustedes no habían nacido, sufrieron discriminaciones por su fe y se convirtieron en héroes y se ganaron el derecho de ser antorchas de fe, esperanza y caridad! Muchos de ellos están actualmente en sus comunidades.

"¡Den gracias por tantos sacerdotes, diáconos y monjas, que brillan por su entrega a Jesucristo y su Iglesia! Y pregúntense hoy, delante de la Virgen de la Caridad, si ustedes pueden ser como ellos. Cuba necesita a hombres y mujeres que se entreguen por completo a esta misión.

A la Virgen de la Caridad, una vez más, le confiamos los destinos de nuestra patria, la felicidad de nuestros mayores, el crecimiento sano de nuestros niños, la salud de nuestros enfermos, la sana alegría de ustedes, nuestros jóvenes, que son el presente y el futuro de Cuba.

"Que la Virgen de la Caridad nos acompañe, como Madre nuestra que es, y que ruegue por nosotros en los momentos de tomar decisiones, en los peligros, en las tentaciones, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

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