TEMAS DEL MOMENTO

MENTIROSO Y CARADURA

ARNALDO BAZÁN


La verdad es que me apena tener que usar de estos dos apelativos para señalar a una persona, pero en este caso creo que la misma se lo ha ganado por su proceder totalmente ajeno a lo que se espera de una persona honesta y menos de uno que se autocalifica de cristiano.

Harold Camping podrá haber engañado a un grupito de sus fanáticos seguidores, pero no creo que fueron muchos más los que creyeron en sus mentiras.

La primera es hacer creer que es un cristiano. Si fuera así respetaría lo que claramente dijo Jesús sobre su segunda venida o "parusía": "Mas de aquel día y hora, nadie sabe nada, ni los ángeles en el cielo, ni el Hijo, sino sólo el Padre" (Marcos 13,32).

No contento con señalar un día preciso para lo que sería el fin del mundo, basándose en vaya Ud. a saber qué complicados cálculos sacados de la propia Escritura, según él mismo señaló, como si la Biblia fuera un juego propio de magos y adivinos, tuvo la arrogancia de señalar que, ese día, serian arrebatados al cielo doscientos millones de elegidos.

¡Qué barbaridad! ¿Es que acaso la sangre preciosa de Jesús sólo sirvió para salvar a esos pocos? El, desde luego, creía firmemente que era uno de ellos, al igual que el grupo de sus ciegos seguidores.

Pero nadie que conozca un poquito de la Biblia se atrevería a afirmar una cosa así. Cuando alguien preguntó a Jesús si eran pocos los que se salvan, el Divino Maestro no quiso responder, sino que dijo: "Luchen por entrar por la puerta estrecha, porque, les digo, muchos pretenderán entrar y no podrán" (Lucas 13,24).

Pero Harold Camping (en su caso el apellido parece significar que "campea" por sus respetos, es decir que dice y hace lo que le da la gana), sabe más que nuestro Señor. El no parece haber entendido nunca las Escrituras, pero se atreve a señalar lo que sólo un ignorante de la Biblia podría afirmar.

Si esto él lo hubiera dicho al pequeño grupo, sin tratar de ganar publicidad ni menos adherentes a su supuesta iglesia, que ha puesto en ridículo a los que a ella pertenecen, se le podría pasar. Nadie se acuerda ya de un pequeño grupo que, hace unos años, creyendo en los viajes de los extraterrestres, se prepararon, con maletas y todo, a esperar que vinieran a buscarlos en una nave espacial, y para mejor hacerlo, primero se suicidaron. Estos, al menos, no hicieron daño a nadie más.

Pero no, al señor Campins le encanta la publicidad y el dinero. Tiene una emisora de radio desde donde lanza sus predicciones, dispuesto a confundir a todo el mundo con sus excéntricas explicaciones de lo que aparece en las páginas sagradas de la Biblia.

Pero, además, consigue muy buenos donaciones, pues tengo entendido que el capital de su empresa radiofónica sobrepasa los cien millones de dólares.

Ya a estas horas debía estar lleno de vergüenza, dispuesto a pedir perdón por sus disparates, sobre todo porque no es la primera vez que hace esa clase de falsas profecías.

Pero al igual que anteriormente, en lugar de abochornarse y de pedir excusas, se lanza a mencionar una nueva fecha. "No, mis amigos y hermanos. No me he equivocado. Sólo me he despistado. La verdad es que calculé mal. La verdadera fecha será el 21 de Octubre de este mismo año".

Otra vez a llenar Nueva York y otras ciudades, incluso de América Latina, con carteles anunciando el gran descubrimiento de Harold Camping. ¿Aparecerá otro fanático que esté dispuesto a gastarse todos sus ahorros para divulgar la mala noticia?

Nada, que el hombre está loco de atar, o merece por toda la regla que lo llamemos mentiroso y caradura.

Para que ustedes vean que de la Biblia se puede sacar cualquier cosa. Cuando uno, en nombre de no sé qué clase de religión, que no la cristiana, se atreve a tomar los libros sagrados para hacerse rico, o famoso, o simplemente ganarse el título de bufón o payaso, se está cometiendo una profanación.

Por favor, señor Campins, quítese la careta de cristiano o, mejor todavía, conviértase de verdad en uno de ellos, para poder estar entre el número de los salvados. Sea más humilde y déjese de estar metiendo embustes en nombre de Jesús. Con profetas como usted Satanás debe estar sumamente contento.


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