TEMAS DEL MOMENTO

LA DEMOCRACIA Y EL ISLAM
SON INCOMPATIBLES

ARNALDO BAZÁN

Gracias a Dios Estados Unidos es una democracia.

La democracia, aunque se diga que nació en Grecia, no fue una realidad en casi ninguna parte en los tiempos antiguos. La verdadera democracia nace en la era moderna.

Tampoco nació con la Revolución francesa, pues sabemos que ésta, a la larga, fue un fracaso, ya que aquella consigna de igualdad y fraternidad nunca llego a conseguirse, pues los que no estuvieron de acuerdo fueron perseguidos, y los perseguidores, a su vez, se volvieron perseguidos, y casi todos los líderes terminaron guillotinándose unos a otros. De la Revolución sólo salió triunfante Napoleón y su Imperio.

Podríamos decir, sin temor, que la verdadera democracia nace aquí, en los Estados Unidos, aunque como obra humana al fin, tuvo sus graves defectos, como la aceptación de la esclavitud.

Pero, aunque imperfecta, como alguien diría, es la mejor forma de gobierno. Y la definición de Abraham Lincoln es el ideal de lo que debe ser: "El gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo".

Esto nos lleva a pensar que, precisamente por creer en los principios de igualdad que nos impone la democracia, y también del cristianismo que estuvo en la conciencia de la absoluta mayoría de los Padres fundadores, tenemos que aceptar que no todos tenemos que pensar igual en cuanto a política se refiere, y todos tenemos el derecho a practicar la religión que cada uno prefiera.

Eso hace grande esta nación, sobre todo después de haberse limpiado de la horrible mancha de la esclavitud y la discriminación racial, aunque ésta subsiste en la mente de muchos.

Pero eso es también nuestra debilidad cuando se trata de enfrentar los peligros de ideologías que, disfrazadas de religión, quieren obligarnos a aceptarlas como si fuesen oro molido.

Díganme ustedes en qué lugar el Islam ha producido una democracia. Que yo sepa en ninguno.

Y es que el Islam, aunque decir esto no sea políticamente correcto, es una ideología inventada desde el principio para ser impuesta por la fuerza, con severas sanciones a quienes se aparten de la línea trazada.

En los países democráticos, en los que los musulmanes son, por ahora, una minoría, ellos se presentan como ovejas, llenos de comprensión y tolerancia para todo el mundo.

Eso sí, quieren tener los mismos derechos que los demás, y como somos demócratas, estamos dispuestos a concedérselos. Esto es lo que está pasando en estos momentos con el debate sobre el proyecto de la mezquita, en el lugar donde sus correligionarios destruyeron miles de vidas y propiedades.

¡Qué buenos son que quieren unirse al dolor de esta nación, aportando un monumento a la memoria de los caídos! Pero eso yo, al menos, no estoy dispuesto a creérmelo.

Que conste que sé que para los políticos todos, este es un asunto espinoso. Pero no lo debe ser para los cristianos.

Si los cristianos gozaran, en los países donde los musulmanes son mayoría, de los mismos derechos , no tendríamos que tener ningún problema para reconocerles aquí los suyos. Pero si entendemos las cosas como se debe, tenemos que recordar que para que haya derechos tiene que haber también deberes.

La realidad es que, en los países musulmanes los cristianos no sólo no tienen derechos, sino que son perseguidos. En Arabia Saudita, por ejemplo, país que se precia de ser aliado nuestro, no se permite siquiera, no una iglesia, sino la celebración de un culto cristiano. Y si un musulmán, eso en todos los países, se convirtiese al cristianismo, de inmediato estaría condenado a muerte.

Actualmente las minorías musulmanas en los países democráticos están exige que te exige toda clase de derechos, pero sin que ningún país islámico los conceda a los que no creen o piensan como ellos. Y esa es la base del terrorismo.

No todos los musulmanes son terroristas, pero en un momento dado pueden volverse nuestros peores enemigos. Yo estoy convencido de que sus líderes han alentado la lenta invasión musulmana a Europa y otros países democráticos. Y eso lo ha reconocido el dictador libio Gadaffi. Ellos están felices pensando que, en unos cuantos años, habrán conquistado Europa sin disparar un tiro.

Y pienso también que si los dejamos, poco a poco irán conquistando Estados Unidos, pues ya aquí hay unos cuantos millones de ellos que nos pueden dar un susto cuando menos lo pensemos.

Cuando ocurrió el ataque a las torres gemelas, ¿qué pasó en la mayoría de los países musulmanes?

Que todo fue regocijo y las calles se llenaron de vitores porque los musulmanes habían abatido a miles de infieles. Detrás de cada musulmán se esconde un terrorista en potencia. Quisiera equivocarme, pero eso es lo que me dicen todas esas grandes manifestaciones de alegría cuando sus matones acaban con la vida de miembros de otras religiones.

Entiendo que es posible que una gran parte de los musulmanes lo son porque han sufrido, desde que nacen, un lavado de cerebro constante para pensar como piensan. Pero eso es precisamente lo que les hace tan peligrosos. Son inocentes con vocación al crimen por la convicción de que la vida de un infiel no vale absolutamente nada. Y eso es lo que están demostrando constantemente.

Por eso, y por mucho más, creo que debemos repudiar el que se construya esa mezquita en un lugar sagrado para cada norteamericano, porque el 11 de septiembre de 2001, cada uno de nosotros sintió en su corazón la amenaza de muerte.

Que la construyan en otra parte, pero no ahí, es el clamor de la mayoría. Amén.

Volver a Temas