TEMAS DEL MOMENTO

EL NÓBEL DE LA LIBERTAD

ARNALDO BAZÁN


Liu Xiaobo

China es un país comunista. Como en todos los lugares donde se ha intentado implantar ese sistema, la economía iba a la par que la libertad de los ciudadanos: ambas cosas no funcionaban.

Fue entonces que comenzaron algunos dirigentes a idear una nueva forma de actuar. Cosa curiosa, las ideas fueron aceptadas, y China comenzó a transformarse en uno de los países más poderosos del planeta.

¿Qué pasó? Pues que se dejaron a un lado las ideas obsoletas del comunismo en materia de economía, aunque se mantuvieron férreamente las igualmente obsoletas ideas políticas de una cúpula que se ocupa de pensar por todos los ciudadanos.

Esto significa que en China hay un sistema comunista en lo político y capitalista en lo económico.

Para lograr el desarrollo económico, China abrió sus puertas a todas las empresas capitalistas que quisieron ir allá a aprovecharse de la mano de obra barata, que en China, con mil cuatrocientos millones de habitantes, es algo abundante.

Es decir, que muchas empresas capitalistas, que no creen sino en el dios dinero, abandonaron sus países de origen, dejaron sin empleo a muchos trabajadores, y se fueron a engrandecer al enemigo comunista.

Hoy la mayor parte de las cosas que usamos tienen una etiqueta que dice: “MADE IN CHINA”.

Esa es la verdad de la lucha entre capitalismo y comunismo. El primero actúa por dinero, no importa lo sucio que sea conseguirlo. El segundo actúa por poder político, aunque sea a base de poner una mordaza en la boca de cada ciudadano.

Ambos sistemas se han unido en China para crear un capitalismo de Estado que amenaza con desbancar a muchas naciones. Ya son varias las que han perdido su industria textil por esta razón.

Frente a eso hay muchos que levantan su voz para clamar libertad. Una de esas voces en China es LIU XIAOBO, quien acaba de recibir el premio Nóbel de la Paz.

Esto, por supuesto, ha enfurecido a los jerarcas chinos, que para acallar la voz de este hombre de 54 años, profesor de literatura, y valiente defensor de los derechos humanos, lo han estado perseguiendo por largo tiempo hasta condenarlo, hace cuatro años, a once de prisión.

Todo el mundo clama por su libertad. Pero los que dirigen la tiranía comunista china amenazan con represalias, quizás económicas, contra aquellos que los critican y exigen la libertad del activista.

Parece que esta vez los dirigentes políticos del mundo democrático no se dejarán amedrentar. Tenemos que apoyar el reclamo popular. iQue liberen a LIU XIAOBO y se abran las puertas de la democracia para todo el pueblo chino!

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