TEMAS PARA HOY

PATERNIDAD RESPONSABLE

ARNALDO BAZÁN


Si en el mes de Mayo se celebra el día dedicado a las madres, para no ser menos en Junio se recuerda a los padres. Así papá y mamá quedan contentos, y los comerciantes también.

Creo importante aprovechar esta ocasión para reflexionar un poco acerca de la paternidad y sus responsabilidades. Y lo primero es decir qué cosa es ser padres.

PROCREACIÓN Y CONCIENCIA

Es natural que los que comienzan por ser esposos se conviertan pronto en padres, ya que sus relaciones más intimas están destinadas no solo a producir un placer físico y un gozo espiritual que ayudan a la pareja a mantener su amor, sino que, por medio de ellas, tienen la oportunidad de colaborar con Dios en lo que llamamos "procreación".

La procreación, ciertamente, no se reduce al acontecimiento de traer al mundo un nuevo ser, sino que debe ser entendida como algo mucho más completo, lo que incluye, necesariamente, la educación de la prole.

La educación de los hijos es, sin género de dudas, una de las actividades humanas más importantes, pues de lo que ésta sea va a depender, en gran parte, que el sujeto que la recibe sea capaz de relacionarse correctamente con sus semejantes y de aportar valores positivos a la sociedad a la que pertenece.

SER VERDADEROS PADRES NO ES NADA FÁCIL

Esto, desde luego, no lo han comprendido, ni lo comprenden todavía hoy muchos padres, y por esa razón se atreven a tener hijos de cualquier manera, con lo que hacen un grave daño no solo a su descendencia, sino también a toda la humanidad.

Padres hay que en lugar de cosechar amor se han ganado, con toda razón, la antipatía y el rechazo de sus hijos, por cuanto es imposible recoger donde solo se han puesto piedras, cardo o espinas.

Con todo, no vamos a decir, porque sería una gravísima injusticia, que una mayoría de los padres son así. Es innegable que también hay muchos padres que se esfuerzan y hacen todo lo posible por educar a sus hijos y darles una oportunidad de ser algo en esta vida y en la eterna.

Ocurre, sin embargo, y esto también hay que decirlo para no faltar a la verdad, que no siempre los hijos comprenden el sacrificio y la lucha de los padres y exigen, a menudo, más de la cuenta de ellos, como si fuera tan fácil, a veces sin verdaderos medios, levantar una familia.

Lo que define a unos buenos padres es únicamente el amor con que han trabajado por los hijos y el empeño que han puesto en sacarlos adelante en medio de toda clase de circunstancias.

Esto no impide que muchos progenitores cometan grandes errores en su labor como educadores, ya que en esto casi ninguno ha podido contar con una verdadera ayuda, pues no hay escuelas que puedan enseñarles a ser buenos padres, como no fuesen los hogares en que a su vez fueron educados.

Hay quienes se equivocan de la mejor buena voluntad, pues creen que con su forma de actuar están haciendo lo mejor para sus hijos. ¿Cómo no pasar por alto sus errores?

Lo que los padres no pueden hacer, sin perder el título de tales, es abandonar el deber, desertando del esfuerzo por estar junto a su prole en los difíciles momentos del aprendizaje.

OBLIGACIONES FILIALES

Los hijos tienen la obligación de honrar a sus padres, lo que significa que también deben atenderlos en sus necesidades y no abandonarlos cuando sean viejos.

Esto último no comprende, necesariamente, que los hijos tengan que llevar a sus padres a vivir con ellos cuando éstos no puedan valerse por sí mismos, ya que tal cosa no siempre es practicable, por un lado, y por el otro pudiera ocasionar serios problemas a unos y a otros.

De ser posible, claro está, sería magnífico que los hijos acogiesen a sus padres en el hogar cuando esto se hiciese necesario, pero no hay que acusar a los hijos que colocan a sus padres en un "nursing home" de ser unos irresponsables o despiadados, siempre que estén bien atendidos y los visiten con la debida frecuencia.

Claro que las obligaciones de los hijos no son solo para cuando los padres se encuentren en la recta final. Muchos antes, cuando todavía son niños, están en la obligación de obedecerlos y respetarlos, lo mismo que cooperar con todo lo que significa el bien del hogar.

Muchos hijos hay que, mientras viven con sus padres, se creen que todo se lo merecen, y no hacen nada por ayudar. A veces, cuando sin haberse independizado, comienzan a trabajar, todo se lo gastan en caprichos y no dan nada para ayudar al sostenimiento de los gastos comunes.

El buen hijo no es aquel que nunca disiente de sus padres, pues los hijos tienen también derecho, sobre todo cuando ya no son unos chiquillos, a plantear sus puntos de vista y ser escuchados.

Pero un buen hijo siempre tratara a sus padres con consideración incluso si piensa que están equivocados. Podrán mantener sus opiniones, pero con respeto y cariño, sin alzarles nunca la voz ni mucho menos ofenderles de palabra o de obra.

Sería muy triste que los hijos se dieran cuenta de lo que valen sus padres solo después de su muerte, cuando ya no hay nada que puedan hacer por ellos.

Lamentablemente, sabemos que muchas veces solo se puede aprender a valorar a los padres, cuando uno mismo tiene hijos y debe luchar por sacarlos adelante.

Por eso es tan importante el Cuarto Mandamiento, pues nos recuerda a todos que mucho de lo que somos y tenemos se lo debemos al sacrificio y al desvelo de nuestros padres, pues aunque hayan cometido errores, han sabido también dar lo mejor de sí para cumplir con su responsabilidad ante Dios y la humanidad.

Termino con unas palabras de la Declaración sobre la Educación de la Juventud del Concilio Vaticano II: "Puesto que los padres han dado la vida a los hijos, tiene la gravísima obligación de educar a la prole y, por tanto, hay que reconocerlos como los primeros y principales educadores de sus hijos. Este deber de la educación familiar es de tanta trascendencia que, cuando falta, difícilmente puede suplirse" (No.3).

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