TEMAS PARA HOY

EL AMOR LO PUEDE TODO

ARNALDO BAZÁN

El apóstol Pablo, hablándonos de la Caridad, nos dice: "El amor es paciente, servicial y sin envidia. No quiere aparentar ni se hace el importante. No actúa con bajeza, ni busca su propio interés. El amor no se deja llevar por la ira, sino que olvida las ofensas y perdona. Nunca se alegra de algo injusto y siempre le agrada la verdad. El amor disculpa todo; todo lo cree, todo lo espera y todo lo soporta" (1a Corintios 13,4-7).

Si nos detenemos a reflexionar sobre estas palabras podemos darnos cuenta de que presentan un amor casi irreal, difícil de tener en la práctica, pues para llegar a algo así hay que despojarse de todo egoísmo.

Pero es indiscutible que esta visión cristiana del amor es un reto para todo el que se atreva a decir: "Yo amo".

EL AMOR ES COMPRENSIÓN

Muchas personas creen amar solo porque tienen sentimientos que las atan fuertemente a otros. Sin embargo, cuando llega la hora en que el amor es probado, demuestran la pobre calidad del que dicen tener.

La comprensión del otro es una de las características del auténtico amor. Y esto no es, ciertamente, algo que florezca ampliamente. Por el contrario, solemos enjuiciar las acciones del otro con demasiada severidad.

Voy a enfocar el problema desde un ángulo estrictamente femenino. Hago la advertencia para que no se me critique que me pongo de parte de los hombres.

Soy el primero en reconocer los muchos defectos propios de mi sexo, colectivamente hablando, pero veo con preocupación que la gran mayoría de las mujeres entienden poco de la sicología masculina y actúan, consecuentemente, en contra de sus propios intereses.

Una cosa es cierta: los hombres enfocan los problemas del sexo de una manera diferente a las mujeres. No dudo que esto se deba a condicionamientos que vienen de muy atrás, pero la realidad es obvia.

Por eso no es raro encontrar en hombres de edad madura una crisis que tiene que ver más con el afianzamiento de su virilidad que con el amor.

Me refiero, desde luego, a hombres que aman a sus esposas y han hecho un serio esfuerzo por serles fieles, pero que en un momento dado "cancanean" y comienzan a sentirse especialmente atraídos por otra mujer.

EL AMOR ES PERSUASIVO

¿Cómo suelen reaccionar las mujeres ante un hecho de esta naturaleza? Casi siempre en forma pésima, pues consideran imposible tal situación, ya que la enfocan desde sus propios puntos de vista.

Efectivamente, a una mujer que se siente enamorada y, sobre todo, feliz al lado de su marido, no le pasa por la cabeza que ella sea capaz de un adulterio. Y entiende que lo mismo debe ocurrirle al marido.

Sin embargo, el hombre mira las cosas de otra forma, y aquel "embullo" extra-matrimonial lo ve, simplemente, como algo sin trascendencia, un devaneo en que no se ven envueltos sus sentimientos más profundos.

No estoy diciendo, ni mucho menos, que sea esta una situación ideal en la que el hombre actúa con pleno derecho. Me refiero, sencillamente, a algo que ocurre con suma frecuencia y que las esposas podrían ayudar a resolver.

Para lograr esto se requiere de una buena dosis de comprensión con la que demuestren que, efectivamente, aman a sus maridos.

EL AMOR NO ES VIOLENTO

Lo más probable, lamentablemente, es que apliquen la medicina equivocada. Sintiéndose traicionadas, ven al marido como culpable que merece castigo, indigno de todo trato cariñoso.

Siguiendo este patrón la esposa, hondamente herida por la lascivia del marido, multiplica las peleas y las escenas violentas y muestra constantemente su disgusto por la situación.

¿Qué gana con eso? La única respuesta que es pierde muchísimo, pues no son esas las armas apropiadas que una mujer pueda esgrimir, pues no se trata de ganar una batalla sino de salvar el matrimonio.

Innumerables hogares se han visto destruidos por la fatal incomprensión de muchas esposas que, sin entender que sus maridos lo que necesitan es ayuda para superar la crisis que atraviesan, la profundizan más con sus actitudes negativas.

Para atraer al hombre que ama y al que ve en peligro de perder, la mujer debe manejar la situación con inteligencia. Si su marido la ama y ella actúa correctamente, tienen todas las de ganar.

Pero, para ello, nada de peleas ni de escenas violentas, sino esfuerzo para arrancarlo de la tentación en que se encuentra, haciéndole ver, con cariño y buenas maneras, que no hay otra en el mundo que esté más dispuesta que ella a hacerlo feliz.

EL AMOR PERDONA TODO

Quizás para poder llegar a esta nueva actitud interior se requiera de una suficiente humildad para reconocer errores del pasado, aceptando que tales fallos pudieron influir en la crisis que está alejando al marido de su lado.

Estoy dispuesto a desafiar a cualquiera de mis lectoras que puedan estar en una circunstancia parecida. Estoy seguro que este método no falla, siempre que lo pongan en práctica con mucho amor y que sus maridos las amen con la misma sinceridad.

Las mujeres no sirven para pelear con los hombres. Ni uno solo cederá a una mujer por la violencia, pues lo que tiene de "macho" saldrá a relucir inexorablemente. Pero si la mujer usa las armas propias de su sexo: cariño, comprensión y amabilidad, no hay hombre enamorado que, por más descarriado que se encuentre, deje de volver al redil.

Recordemos aquel sabio consejo que se le daba a un marido: "Si tu mujer te pide que te tires por una ventana, pídele a Dios que sea bajita".

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