TEMAS PARA HOY

EL SATANISMO

ARNALDO BAZÁN


En distintos lugares del mundo, existen sectas dedicadas a rendir culto al "príncipe de las tinieblas", a Satanás.

Por muy increíble que esto pudiera parecer, se trata de una terrible realidad que está haciendo estragos en la sociedad, por cuanto los seguidores de Lucifer suelen hacer gala de su falta de escrúpulos y se dedican a honrar a su señor con aquello que saben le gusta más: el mal.

No podía ser de otra manera, ya que los adoradores de Satanás tienen que ponerse a la altura de quien es, por voluntad propia, su padre.

Cristo acusó a los dirigentes judíos, que lo hostigaban con sus preguntas capciosas, de tener por padre al diablo, al "padre de la mentira". Hoy en dia han quienes desean para sí este negativo honor.

Por supuesto que nada tendríamos que oponer si estas personas se dedicaran, única y exclusivamente, a rendir culto a quien es, en realidad, su "dios". El problema estriba en que su actividad pasa a ser, casi por necesidad, abiertamente delictiva, por lo que entran en confrontación con los encargados de guardar las leyes y con los demás miembros de la comunidad.

VIOLENCIA Y SATANISMO

Una de las características del culto a Satán es la violencia desenfrenada, muchas veces relacionada con el sexo, aunque también con el raro placer de gozar ante el sufrimiento humano.

Esto, que se conocía como "sadismo", parece ser un elemento frecuente en el culto al "príncipe del mal", lo que tiene sentido, por cuanto todas las formas posibles de hacer daño tienen que ser agradables a quien ya se sabe irremisiblemente perdido y pretende llevar a la perdición a cuantos seres humanos pueda.

El seguidor de Satanás cree que rindiéndole culto conseguirá a cambio poder, dinero, placeres y mil ventajas más. Esto no es nada nuevo. En el Evangelio vemos que el diablo tentó a Jesús de la misma manera. Llevándolo a un monte elevado le presentó todos los reinos y riquezas del mundo y le dijo: "Todo te lo daré si te arrodillas y me adoras".

Jesús nos enseñó reconocer la mentira satánica y a rechazar categóricamente la falacia de que con Satanás podemos conseguir alguna cosa buena. Nada tiene El que darnos, como no sean falsas promesas o un lugar en el infierno.

EL PODER

Los jóvenes parecer ser los más proclives a dejarse engatusar por esta especie de religión, llevados de la mano por algunos "ídolos" del momento, como ciertos cantantes del llamado "metal rock" o "rock pesado", los que en sus funciones mencionan a veces al diablo, y no precisamente para rechazarlo.

No es de extrañar que esto suceda, porque de suyo la juventud es una edad de encrucijada, donde cada individuo tiene no solo la oportunidad, sino hasta la obligación de definirse en la vida, y muchos no cuentan con un hogar que los haya preparado para este momento crucial, mientras que otros andan perdidos en los vicios, especialmente las drogas alucinógenas.

Hay, por lo visto, una cierta relación entre drogas y satanismo, lo que no es nada raro, pues los adictos a las primeras casi siempre quedan con su voluntad bastante deteriorada, sin las necesarias facultades para presentar batalla a cualquier desafío serio que tengan que enfrentar.

LA IRRACIONALIDAD DEL SATANISMO

Adorar a Satanás es una forma irreal de conseguir lo que anhelamos. Pero ya sabemos que muchas personas quieren lograr en este mundo lo que jamás se podrá mientras aquí nos encontremos: la felicidad.

Precisamente porque andan buscándola por caminos equivocados, como la droga, el libertinaje sexual, el dinero o el poder, son muchos los que se ha colocado, de hecho, en el camino de la adoración a Satanás. De ahí a profesar un culto abierto al siniestro personaje no hay más que un paso.

Todo el que anda desesperado buscando las maneras de independizarse de Dios para poder hacer lo que quiera, sin compromisos ni escrúpulos, se encuentra entre los que adoran a Satanás aun sin saberlo.

>

Debemos estar prevenidos, pues, y debemos prevenir a los que están bajo nuestra responsabilidad, especialmente los hijos. Pero no con sermones sobre el diablo, que podrían ser contraproducentes, sino ofreciéndoles un hogar que lo sea de verdad, donde Dios ocupe el lugar preeminente, y donde el amor sea algo vivido, sinceramente, en los pequeños detalles de cada día.

Volver a Temas del Momento