TEMAS DEL MOMENTO

UNA TESIS SOBRE EL SEXO

ARNALDO BAZÁN


Ha llamado la atención popular y causado un escándalo en una prestigiosa Universidad de Estados Unidos, el que una estudiante haya decidido, como tema de su tesis final de carrera, describir con pelos y señales sus encuentros sexuales con diversos compañeros de estudio.

Pero como hoy ya es muy difícil guardar secretos, pues para ello existen en el Internet medios propicios para divulgarlos, todo se supo para consternación de los aludidos y descrédito y vergüenza de la estudiante.

Tanto así que parece que se ha dado a la fuga, pues nadie ha podido saber últimamente de su paradero.

No he logrado saber cuál era la carrera que esta estudiante cursaba, pero no creo que fuera sexología, de modo que habría que suponerla incapaz de escribir, sólo por sus propias experiencias, sobre un tema tan dificil e intrincado.

Es cierto que hay muchos que se creen sexólogos, y opinan del sexo como si se tratara de un deporte, pero la mayoría de los jóvenes saben del sexo sólo por el cine y revistas poco científicas.

¿Quién es ella para catalogar la potencia de los jóvenes? Ya, de suyo, sólo con diferenciarlos por el tamaño de su órgano sexual, puede uno darse cuenta de su ignorancia, algo a lo que ningún científico concedería ninguna importancia, a condición de que pueda funcionar.

Tendríamos que preguntar la opinión de todos esos jóvenes que la usaron, pues se ve que ella no daba ninguna importancia al amor ni a la ternura, para saber si ella hubiera sido la mujer ideal con quien compartir la vida.

Lo más probable es que ella se hubiese hecho famosa entre los estudiantes varones, como una que se entregaba fácilmente al primer postor, pues lo que buscaba no era sino estudiar las reacciones más o menos salvajes de los mismos.

Qué lamentable resulta que la gente quiera dárselas de sabias en una materia, en la que lo más importante no es el tamaño, ni la frecuencia, ni la resistencia física, sino la entrega amorosa que sólo puede darse después de una verdadera identificación espiritual entre ambos.

El sexo animal es, desde luego, placentero, pero no logra satisfacer completamente a nadie. Prueba de ello es que hay que estar cambiando, pues a todos y a cada uno o una se les podría encontrar este o aquel defecto. Y así, nadie lograría nunca descubrir lo que es el verdadero amor, ni el real y exquisito deleite que el sexo conlleva, cuando se realiza porque el otro es para uno lo que es y nada más.


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