TEMAS PARA HOY

SIGNOS DE ESPERANZA

ARNALDO BAZÁN

Es raro el día en que, al leer el periódico o ver los noticieros en la televisión, no estemos tentados a exclamar que este mundo está cada vez peor y que la humanidad se dirige, necesariamente, al desastre.

En realidad nos sobran motivos para pensar de una manera negativa y pesimista, pues los horrores que se están cometiendo en nuestro planeta y la inmoralidad a la que estamos descendiendo de la manera más descarada, nos obligan a ello.

Con todo, si repasamos las páginas de la Historia, incluyendo los libros históricos de la Biblia, podemos recordar que en tiempos pasados las cosas no andaban mucho mejor. Solo habría que traer a la memoria lo ocurrido en Sodoma y Gomorra y, todavía antes, cuando un diluvio destruyó la humanidad salvándose solo ocho personas.

NO TODO ESTÁ PERDIDO

Hoy en día contamos con recursos tecnológicos que pueden ser utilizados para el bien y para el mal.

Los científicos dedicados al bien fabrican medicinas con la misma tecnología que otros, dedicados al mal, inundan al mundo con toda clase de estupefacientes que están idiotizando y destruyendo las vidas de millones de seres humanos.

Hay quienes utilizan las comunicaciones para lanzar mensajes de paz y amor, mientras otros usan de los mismos medios para embrutecer y degradar con las más soeces formas de la pornografía.

Hay quienes usan su talento para salvar vidas y crear mayor bienestar a sus semejantes, mientras otros se dedican a destruir, aterrorizar y explotar, de todas las manera posibles, a otros miembros de la misma familia humana.

No todo está perdido, sin embargo. Hay millones de hombres y mujeres que no tiene sus manos manchadas con el crimen ni la opresión de sus semejantes.

No todo está perdido. Hay una mayoría, quizás silente pero no por ello menos valiosa, que dedica las horas del día a un trabajo honrado, a estudiar, a mejorar, a distraerse sanamente, a rendir tributo a su Creador.

No todo está perdido. Aunque no lo creamos somos más, muchísimos mas, los que, a pesar de ser pecadores, luchamos por mejorarnos y tratamos de servir a Dios y a nuestros semejantes.

No todo está perdido. Todavía quedan reservas de fe, de bondad, de amor a toda prueba, en esos cientos de millones de madres que han tenido a sus hijos y se han sacrificado por ellos como solo ellas pueden hacerlo.

No todo está perdido. Hay también muchísimos padres, quizás no tanto como madres, que se sacrifican cada día para que esos hijos concebidos por amor, nazcan, crezcan, se desarrollen y lleguen a ser hombres y mujeres útiles en la sociedad.

No todo está perdido. Mientras los periódicos, la radio y la televisión están constantemente resaltando las cosas horribles que hacen unos cuantos miles de degenerados, nadie se entera de los muchísimos actos heróicos que millones de personas hacen sin esperar ninguna medalla, sino porque en sus corazones hay una chispa encendida que los impulsa a actuar como humanos y no como bestias.

No, no todo está perdido. Tenemos mucho que trabajar. No podemos echar las campanas a vuelo cantando victoria. Pero hay signos de esperanza que nos dicen que Dios trabaja entre nosotros y su Espíritu está presente para transformar a todos los que quieran llegar a lo más Alto.

Arnaldo Bazán

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